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10 párrafos controvertidos ¿Es Chile un país católico?

Escrito por Fundacion Alberto Hurtado

La primera edición de este libro en 1941 produjo una inmensa polémica en la Iglesia Católica y llegó al público a través de la prensa. ¿Qué decía el Padre Hurtado entonces? Lee acá 10 párrafos con fuertes críticas sociales y morales vigentes hasta hoy.

1. Debemos mirar nuestra situación con valentía

En las páginas siguientes no hemos tenido ningún temor de mirar la realidad del catolicismo de nuestra Patria, tal como nos parece que se encuentra en el momento presente, sin ningún deseo de atenuar sus sombras, de disimular sus defectos. Estamos tan seguros de la grandeza de la causa que defendemos que no necesita ésta de atenuaciones; ni tenemos temor de que alguien pueda escandalizarse al conocer nuestros defectos. Una sociedad, como la católica, que tiene el valor de mirar de frente sus faltas muestra estar muy segura de poder corregirlas.

2. El nivel de pobreza en Chile

La miseria en que vive nuestro pueblo es grande…, ha habido aumento en los salarios, pero estamos lejos de alcanzar a obtener los salarios que reclama el desarrollo armónico de nuestro pueblo. La obtención de un salario general suficiente será aún obra de muchos años y del concurso de muchos factores… Pero es, al mismo tiempo, necesario que los que dirigen las industrias y la agricultura palpen en toda su realidad el estado de postración en que está sumido nuestro pueblo por los escasos salarios y por la falta de educación, y a medida de las posibilidades, que no pueden ser inmediatas en un país nuevo como el nuestro, provean con espíritu cristiano.

3. El alcoholismo hace graves estragos en nuestra raza.

La debilita; la degenera; le impide una ascensión social. De esta plaga del alcoholismo son en alto grado responsables nuestros Gobiernos y los interesados en mantener la actual política vitícola, sin que los intereses morales de todo un pueblo que perece hayan sido lo suficientemente fuertes para impulsarlos a sacrificar sus ventajas económicas. Si no pueden conciliarse el interés de la viticultura y el de nuestra raza, es preferible salvar la raza a cualquier precio, aunque sufran los valores económicos.

4. Chile: un pueblo amargado

Esta miseria material y moral en que vive nuestro pueblo, de la cual va siendo cada día más consciente, lo trae profundamente amargado. Se vuelve hosco, desconfiado, receloso… Con frecuencia, en su pecho se incuban odios profundos para los que tienen. Estamos muy lejos de aquellos tiempos en que los obreros formaban una familia con sus patrones y que iban a verlos tan pronto llegaban al fundo cargados con pollos, huevos, frutas. A medida que los medios modernos de locomoción y comunicación van penetrando en los campos y con ellos llevando la literatura social, casi siempre roja, y tras ella los agitadores, el antiguo afecto va cambiándose en recelo y hasta en enconada guerra.

5. El escándalo de los malos cristianos

El pueblo, por desgracia, no ha visto en los sectores que se llaman católicos el ejemplo que tenía derecho a esperar por la doctrina que profesaban. El escándalo de los malos cristianos es uno de los grandes responsables de la pérdida de la fe en las masas… La fortuna y la posición ha dejado de ser para muchos un motivo de servicio y quiere ser de privilegio, con graves consecuencias para la Iglesia y la Patria…. Estos últimos años, nuestra Patria ha sufrido una crisis profunda, sobre todo en el orden moral.

6. Lo que se espera de los egresados de colegios los católicos

El pueblo tiene derecho a exigir a los que han sido educados en colegios católicos, favorecidos con la fortuna, con la holgura suficiente para atender los intereses de su alma, que vivan esa fe que profesan. Y es triste confesarlo: la gran masa de esos cristianos lo son solamente de nombre… Una misa tardía, oída de cualquier manera, es lo único que rompe el ambiente pagano de las 24 horas del día, de los siete días de la semana, de los 365 días que tiene el año… ¿Es eso cristianismo?

7. Las lecciones de los evangélicos

La campaña protestante en Chile nos deja, sin embargo, varias saludables lecciones. La primera es la revelación que nos hace del alma religiosa de nuestro pueblo, que está lejos de estar muerta al espíritu cristiano, que tiene hambre de Cristo, del Evangelio, que goza con ponerse en contacto con Dios por la oración y que no ha disminuido nada en su amor a la caridad. Nos hace ver, que si tuviéramos más apóstoles que evangelizaran nuestro pueblo éste sería profundamente católico.

8. Hace falta sacerdotes, pero sacerdotes bien formados

Faltos de clero los obispos no pueden sino con gran dificultad dar a los sacerdotes jóvenes el tiempo necesario para los estudios superiores. ¡Cuántos hombres que podrían cultivar con gran provecho una ciencia han de renunciar a ella! Es un grave problema que merece meditación el de la cultura científica de nuestros sacerdotes. La ciencia no es para la Iglesia un lujo, sino una “condición vital de la fe y del apostolado”. Por la escasez de teólogos, de filósofos, de exégetas, un clero puede correr los peores peligros. Lo primero que se pide al sacerdote es la santidad de su vida, pero además se le exige la ciencia divina y humana y el conocimiento de todo lo que tiene un valor espiritual.

9. El despertar de los laicos

….los católicos todos, sin excepción, hemos de entrar de lleno en esta gran corriente del apostolado que hace a los laicos colaboradores oficiales de la Jerarquía eclesiástica… El gran enemigo de Cristo en Chile es la apatía, la indolencia, la superficialidad con que se miran todos los problemas. Un espíritu materialista nos ha invadido. Todos se lanzan ávidos a la conquista del placer… ¿Reaccionarán los católicos de Chile? ¿Qué actitud tomarán los jóvenes ante la horrible tragedia espiritual de su Patria? Este es el secreto de Dios. Roguemos al Padre de todo bien por la mediación de Cristo con la ayuda de María su Madre porque la juventud católica de Chile se porte a la altura de su misión.

10. Dedicatoria de este libro

“A la juventud católica de Chile, sobre cuyos hombros reside el porvenir de la Iglesia y de la patria, dedica el autor estas páginas laboriosas, pidiendo al Padre de todo bien que suscite entre sus hermanos, los jóvenes chilenos, apóstoles de Cristo, que hagan mejor y más bella la vida en este Chile que nos vio nacer”.

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"Jaculatorias del fondo del alma; contento, Señor, contento. Y para estarlo decirle a Dios siempre, Sí, Padre."