loader image
#Chile una misión por cumplir: El perdón conviene

El perdón es parte esencial de la vida cristiana, y de cualquier vida humana que se prolonga en el tiempo. Es imposible una vida feliz sin perdón. Nos tendremos que perdonar una y otra vez entre nosotros, por las continuas “pequeñas peleas”, porque el otro es diferente a lo que yo pensaba, porque nos equivocamos, porque no nos entendemos entre nosotros, y también por el daño que nos hacemos. También nos tenemos que perdonar a nosotros mismos, en resumen, por no estar a la altura de nuestras propias aspiraciones para nuestra vida.

El cristianismo es la religión del perdón. Nos dice el Padre Hurtado, cuando ya estamos cansados de volver a tropezar con la misma piedra: “¿Has pecado? Haz penitencia. ¿Has pecado mil veces? Haz penitencia mil veces. A tu lado se pondrá Satanás para desesperarte. No lo sigas, antes bien recuerda las 5 palabras “éste recibe a los pecadores” que son grito inefable del amor, efusión inagotable de misericordia, y promesa inquebrantable de perdón.” El perdón es un nuevo comienzo, y es lo que se nos ofrece en el sacramento de la reconciliación, pero también cuando cada persona nos ofrece el regalo de perdón y con ello, un nuevo comienzo.

El perdón es también parte esencial de una visión de la historia. Tal como perdonamos en la propia vida, también estamos llamados a reconocer e intentar perdonar las heridas históricas de nuestra sociedad. Si no, nos quedaremos estancados y no podremos avanzar. Perdonar no es olvidar, sino dejar ir el resentimiento y el afán de retribución que, quizás de manera justa me era debido. Porque ese afán de justicia si bien puede ser justificado, nunca será verdaderamente saciado.

No hay retribución posible cuando se han perdido las vidas de personas. Pero debemos seguir adelante. ¿Cuál es el camino?

Les regalamos esta reflexión sobre la necesidad del perdón en nuestra sociedad chilena. Si bien no hace referencia explícita a San Alberto, creemos que comparte su espíritu. En ella, dos filósofos cristianos, Federico Ponzoni y Francisco Espinoza, nos hablan de la necesidad y posibilidad del perdón, incluso de cosas imperdonables, en nuestra historia chilena.

———————————————————————————————————————————————————

“El tiempo está fuera de quicio. Oh, amarga maldición, que naciera yo un día para poner en orden su estropicio” (The time is out of joint: O cursed spite, That ever I was born to set it right!). Esta frase de Hamlet, quien jura lealtad al espectro de su padre asesinado, increpa a cada ser humano de cada época histórica. Dos grandes mentes filosóficas de nuestro tiempo –Hannah Arendt y Jacques Derrida- han leído en esta frase la responsabilidad de cada generación de atender a la reparación de las heridas que su mundo, en su tiempo, presenta. Y es este llamado nos provoca especialmente, quizá más que nunca, en estos tiempos calificados por algunos como “eléctricos”.

Afirmamos, con Hamlet, que el tiempo está fuera de quicio, porque nos parece que el debate público no se está haciendo cargo de las heridas provocadas en dictadura con suficiente responsabilidad. Proliferan las minimizaciones, así como abundan caracterizaciones hiperbólicas.

Hipérboles y minimizaciones provocan víctimas: el deseo de verdad que alberga cada corazón humano es violado, y un futuro unitario para el país se precluye.

La responsabilidad que tenemos hacia el futuro y la fidelidad al deseo de verdad nos impulsan a encontrar conceptos y palabras de nuestra tradición filosófica que nos permitan vivir en el presente abiertos al futuro, sin temor a la verdad por muy dolorosa y terrible que parezca.

Los judíos Hannah Arendt y Jacques Derrida, en tiempos en los cuales estaban vivas las heridas provocadas por la barbarie nazista, incluso a sus vidas personales, reflexionan de forma desvinculada de cualquier referencia religiosa sobre el perdón.

Escribe Arendt que “sin ser perdonados, liberados de las consecuencias de lo que hemos hecho, nuestra capacidad para actuar quedaría, por decirlo así, confinada a un solo acto del que nunca podríamos recobrarnos; seríamos para siempre las víctimas de sus consecuencias”. Arendt indica así que el perdón es, para la persona que no quiera repetir una y otra vez los mismos errores, una necesidad. En otras palabras, el perdón “conviene”.

Sin embargo, la reflexión racional no puede quedarse sólo en justo reconocimiento la conveniencia del perdón. Y es que emergen algunas acuciantes interrogantes: ¿Es legítimo utilizar la categoría de perdón en referencia a la dictadura en Chile? ¿No existen males que no se pueden ni deben perdonar, cualquiera sea la conveniencia de dicho perdón? El derecho de perdonar o negar el perdón a sus victimarios, ¿no se reserva sólo y exclusivamente a las víctimas de la dictadura? La misma Arendt pone límites al perdón: el mal radical del totalitarismo “no puede ser comprendido ni explicado por los motivos malignos del interés propio, la sordidez, el resentimiento, el ansia de poder y la cobardía”; por ello excede cualquier posibilidad de castigo suficiente y de perdón posible. El perdón, independientemente de su conveniencia, aquí simplemente no es posible.

(esta es la primera de una entrega de dos partes. En la siguiente, revisaremos lo que dice Derrida sobre el perdón)

El cuadro de Rembrant sobre el Hijo Pródigo, de la parábola del Padre Misericordioso de Lucas 15, retrata el momento en que el padre le da al hijo la posibilidad de un nuevo comienzo. Ojalá en nuestro país podamos también tener un nuevo comienzo, caminando en un proceso de sanación de la memoria.

¿Crees, como Arendt, que hay cosas imperdonables? ¿Cuáles son las ventajas de perdonar? ¿Qué te ha ayudado a perdonar cuando has necesitado hacerlo? ¡Los leemos!

****************************

Francisco Espinoza es profesor de filosofía UC y estudiante de Magíster en Pensamiento Contemporáneo UDP.

El Padre Federico Ponzoni es sacerdote de Comunión y Liberación, y Doctor en Ciencias de la Educación USACH y Académico UC

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Déjanos tu Correo

Podremos enviarte información importante sobre nuestra Fundación, noticias, blog e invitaciones a diversas actividades, además de contenido del Padre Hurtado.
Newsletter