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Día del Trabajo: El Padre Hurtado y los trabajadores

Escrito por Fundacion Alberto Hurtado

No es casual que el Cardenal Raúl Silva Henríquez anunciará ante la CUT, un 1º de mayo de 1971, que los obispos chilenos habían presentado la causa de canonización del Padre Hurtado ante el Vaticano. Porque san Alberto dedicó sus últimos años de vida a aumentar la presencia de la Iglesia y su mensaje en el mundo obrero del país.

Les ofrecemos extractos de un artículo de José Aldunate SJ, publicado en revista Mensaje en junio del 2005, donde cuenta cómo y qué fue la Acción Sindical Chilena (ASICH), fundada por el Padre Hurtado

“En 1946 el Padre Hurtado ya tenía 10 años de trabajo apostólico en Chile: había sido director de la Juventud de Acción
Católica y movido por la pobreza había fundado el Hogar de
Cristo. Fue entonces que la idea de consagrarse al apostolado obrero fue tomando cuerpo en su ánimo”, señala José Aldunate.

UN PROYECTO DE FORMACIÓN SINDICAL CRISTIANA

El 14 de enero de 1946 le escribía a Hugo Montes desde Washington: “Al madurar despacio como se puede hacer en la soledad norteamericana, he visto con claridad absoluta la necesidad de que penetremos más y más la valiente doctrina social de la Iglesia y que, sin eufemismos, la revolución de la justicia social seamos nosotros los que la llevemos a cabo”.

El 13 de junio de 1947, día del Sagrado Corazón, se reúne con un pequeño grupo de universitarios para efectuar su proyecto de trabajo a favor de los obreros. Así se constituye la Acción Sindical y Económica Chilena, la ASICH, con el propósito de establecer en Chile un Centro de Formación Sindical Cristiana, tal como existía en otros países.

Más que una realidad, se trataba de poner la semilla de un proyecto que deberá desarrollarse en lo sucesivo.
Sin duda, el motivo principal de su visita a Europa de post-guerra fue el recoger ideas y modelos para desarrollar este proyecto. El 10 de octubre de 1947, desde Roma le escribe a su Provincial sobre su visita, sus contactos y sus proyectos. Después de solicitar autorización de su Superior para consagrarse aún más en plenitud a la acción social, traza un esbozo de lo que podría ser la ASICH, la que debía en adelante centrar sus esfuerzos.

FINALIDAD DE LA ASICH:

  1. Divulgar el pensamiento de la Iglesia mediante círculos de estudio, semanas sociales, publicación de una revista.
  2. Realizar investigaciones serias sobre nuestra realidad social, como medio de formación personal de universitarios y secundarios, y para obtener una mejoría en la suerte de los trabajadores.
  3. Preparar dirigentes obreros que actúen en el campo sindical, preparar el criterio social de los patrones jóvenes.
  4. Promover instituciones sociales, etc. La dirección del Centro estaría en manos de laicos, de los cuales yo sería solamente Asesor o Capellán.

Pocos días después de escribirle al Provincial, es decir el 18 de octubre de 1947, el P. Hurtado tuvo su encuentro con el Papa Pío XII. Le presentó un Memorial que había sido revisado por su Padre General.

¿ORGANIZACIÓN PARASINDICAL O SINDICALISMO CATÓLICO?

De vuelta en Santiago en febrero de 1948, el P. Hurtado se dirige otra vez a su Provincial para hablarle de su proyecto social en términos parecidos a los de su carta. Conociendo toda la trayectoria de la ASICH, podemos decir que ya desde antes de esta fecha, el pensamiento de Alberto Hurtado se mueve entre dos polos.

El primero es que la ASICH sea fundamentalmente una organización para-sindical, y no un sindicato, semejante a la ACLI italiana, donde recibirían una formación cristiana y social los miembros del sindicato oficial o de otros sindicatos no confesionales. Y el otro polo de su pensamiento es el de un Centro de reflexión y acción social que rebasa el ámbito de lo sindical.

DOS AÑOS DESPUÉS: ORGANIZACIÓN Y SITUACIÓN DE LA ASICH

En carta al Padre General, fechada el 19 de septiembre de 1949, el P. Hurtado da cuenta de la situación de la ASICH. Relata que el Departamento Obrero se inició con brío, pues cuenta con cien asichistas en Santiago y con grandes posibilidades en las provincias. Se instaló en Iquique con el 50% de los dirigentes de la provincia, mientras en Lota hay cinco dirigentes. Sin embargo señala que habría que hacer mucho más para la formación, sobre todo religiosa. Faltan brazos.

Además, el P. Hurtado informa que la ASICH edita el periódico Tribuna Sindical con 3.500 ejemplares, que él considera que es apreciado en los medios sindicales, y que también la Curia eclesial parece aceptarlo. También da cuenta de
la organización de una Escuela Sindical y
de la constitución de la MOSICH (Movimiento
Sindical Chileno), organización que agrupa a todos
los movimientos gremiales
de inspiración cristiana, incluyendo los de algunos partidos políticos.

Respecto del financiamiento, escribe el P. Hurtado: “Tropezamos con dificultades muy serias… La Jerarquía hasta ahora no ha ayudado”.

Tenemos un último informe del P. Hurtado sobre la ASICH. Sin fecha, redactado muy probablemente en enero o febrero de 1952, pocos meses antes de que muriera. Es su juicio final sobre una institución en que había puesto su corazón y su voluntad y tantas esperanzas para el futuro. Ante todo, constata que el sindicalismo se hallaba totalmente falto de liderato y orientación de parte de un pensamiento cristiano. “El 90 % de los obreros se confiesa católico, pero su conducción sindical la reciben del Partido Comunista. Los empleados han sido muy pasivos. Los campesinos… ni pensar que puedan sindicalizarse”. Así y todo concluye: “No se puede hablar de triunfo, pero sí de resultados consoladores”

ALGUNAS REFLEXIONES FINALES

  • El proyecto del P. Hurtado con la ASICH, de una inserción cristiana en la acción sindical chilena, fue atrevido pero enormemente necesario y oportuno en su tiempo.
  • La ASICH sucumbió finalmente, después de la muerte de su fundador…, más que todo por la falta de una real voluntad eclesial. Los tiempos se volvieron más difíciles. Los comunistas estaban de vuelta, la Jerarquía era muy conservadora y desconfiada de todo movimiento reivindicativo, y en la misma Compañía de Jesús ya había un nuevo Provincial menos comprometido que Álvaro Lavín.

“He pensado a veces cómo hubiera sido si Dios le hubiera concedido al P. Hurtado 20 ó 25 años más de vida. Pienso que la ASICH habría subsistido y se habría desarrollado y, aun, que hubiera podido modificar nuestra historia política. Hoy no nos queda sino preguntarnos qué haría Alberto Hurtado en la presente coyuntura del sindicalismo, del movimiento obrero y de un nuevo milenio”, concluye José Aldunate SJ.

Foto 4:

Sobre el autor: José Aldunate SJ, Ganador del Premio Nacional de los Derechos Humanos en 2016.

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