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En el nombre del Padre Hurtado

Escrito por Fundacion Alberto Hurtado

En el marco de la celebración de los 100 años del ingreso del Padre Hurtado como estudiante de Derecho en la UC, la casa de estudios ha renombrado su Salón de Honor con el nombre de San Alberto Hurtado.

(Foto 1 salon de honor)

“La Universidad debe ser el cerebro de un país, el centro donde se investiga, se planea, se discute cuanto dice relación al bien común de la nación y de la humanidad. El universitario, que está llamado a ser cerebro, se contenta con ser brazo o boca. El universitario debe llegar a adquirir la mística de que en el campo propio de su profesión no es solo un técnico, sino el obrero intelectual de un mundo mejor”. Así describió el Padre Alberto Hurtado el quehacer del mundo académico.

La huella imborrable que dejó el Padre Hurtado con su paso por es casa de estudios, a la cual ingresó hace 100 años como estudiante de la facultad de Derecho, motivó que desde ayer fuera renombrado el Salón de Honor de la Casa Central como Salón San Alberto Hurtado.

En la ceremonia el rector Ignacio Sánchez hizo un recorrido por cuatro momentos importantes de la relación que tuvo el sacerdote con la UC. Explicó que la vinculación del Padre Hurtado con la institución se puede dividir en cuatro etapas, la primera comprende sus cinco años como estudiante de Derecho; luego, desde Lovaina, su decisiva colaboración para la fundación de la Facultad de Teología; posteriormente, en sus años de ministerio sacerdotal en Chile, el Padre Hurtado fue profesor en Educación y Derecho, y predicó muchos retiros tanto a los profesores como a los estudiantes de la UC; finalmente, su último testimonio, fue su enfermedad y su muerte en el Hospital Clínico de la universidad. Cada una de estas etapas permite conocer diversas facetas de la rica personalidad del Padre Hurtado.

Con sus amigos más cercanos de la Universidad

“Hoy más que nunca tenemos la oportunidad de comprender el paso profundo de San Alberto por nuestra universidad donde dejó una huella imborrable y demostró que la universidad es mucho más que la satisfacción de una vocación académica sino que también una posibilidad de servir a los demás y buscar la santidad”, expresó el decano de la Facultad de Derecho.

La ceremonia incluyó un panel en el cual diferentes expertos compartieron pensamientos y acontecimientos de la vida del santo chileno. La moderadora del panel fue Magdalena Ossandón, directora de la escuela de Derecho. Estuvo compuesto por Samuel Fernández, académico de la Facultad de Teología, Teresita Tagle académica de la Facultad de Derecho, Guillermo Marini, secretario académico de la Facultad de Educación y Fernando Valenzuela, estudiante de la Facultad de Derecho.

El acto finalizó con la bendición de la nueva placa ubicada a la entrada del Salón de Honor San Alberto Hurtado, realizada por el Vice Gran Canciller, Tomás Scherz.

Finalmente se regaló a todos los asistentes el libro “Un fuego para la Universidad” editado por Ediciones UC y reimpreso especialmente para esta ocasión.

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"¡Qué grande respeto de Dios conmigo! Me pide, no me obliga. Aún me admitiría en el cielo, a pesar de mi desvío."