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Estudiar y educar con sentido social
Estudiar y educar con sentido social

Ante la crisis educativa hoy, padres, madres y profesores se preguntan qué hacer. ¿Cómo hacer que los estudiantes les guste y quieran aprender, para hacer el esfuerzo que supone, y puedan ser más felices? ¿Cómo podemos mejorar la educación en Chile, que sigue siendo el mayor de nuestros problemas?

La educación era para el Padre Hurtado el problema central de nuestro país, y para él, estaba íntimamente conectado con la pobreza. Decía: 

“El más grave de los problemas chilenos en el orden humano es la falta de una verdadera educación. Problema éste más grave aún que el problema de la escasez de salarios, la lucha de clases, el problema político y aun la misma desorganización de la familia, porque encierra en sí todos estos problemas y los acrecienta (…) El problema social chileno tiene una honda raíz educativa. Es necesario clamar: “gobernar es educar” (1).

De grande, Alberto fue brillante. Escribió muchos libros, fue el primer doctorado en pedagogía en Chile, enseñó en la universidad, se peinaba con el inglés y el francés…

Pero ¿fue el Padre Hurtado siempre brillante? La respuesta simple es NO. En el San Ignacio fue un alumno promedio académicamente. Le decían “el Guata”; era simpático, probablemente podemos deducir por su apodo que era bueno para la talla, buen amigo y respetuoso. Pero no particularmente estudioso. 

Algo pasó, eso sí, cuando Alberto cumplió 17 años. Regresó a Chile un profesor y jesuita que lo ayudó muchísimo, el padre Fernando Vives, que había sido expulsado de Chile por sus ideas “progresistas”, que no eran más que la enseñanza social de la Iglesia en ese momento

Alberto se acordaba de sus clases de Historia, “tan interesantes, tan llenas de vida, salpicadas de anécdotas, en las que a cada paso se revelaba su carácter tan humano, bondadoso” (2) . ¿Han tenido un profesor así: que, aunque la materia fuera fome, te contagiaba su propio entusiasmo?

Nos cuenta Jaime Castellón, jesuita biógrafo del santo, que desde 1918 el P. Vives

“acompañó espiritualmente a Alberto. Le ayudó a intensificar y madurar su relación con Dios, a abrir sus horizontes y sacar lo mejor de sí para ponerlo al servicio de otro. Su influencia fue tan grande que el libro que publicó muchos años después, Sindicalismo. Historia. Teoría. Práctica (Santiago 1950), Alberto lo dedicó al P. Vives, diciendo que era “a quien debo mi sacerdocio y mi vocación social” (3).

El padre Fernando Vives fue el acompañante espiritual (que entonces se llamaba director espiritual), profesor y mentor del joven Alberto. Le enseñó a estudiar con sentido social: a estudiar para servir mejor.

Este profesor y acompañante espiritual, que caminó con Alberto durante esos años lo marcó para siempre: gracias al padre Vives Alberto entendió que el estudio no era para él, sino para servir. Ese año, Alberto se sacó premios en todas las materias. El padre Vives lo había ayudado, como dicen hoy, a convertirse en la “mejor versión de sí mismo”.

Vuelvo al principio: ante la pregunta ¿qué podemos hacer para mejorar la educación en Chile, hacer que los niños, niñas y jóvenes encuentren el gusto por aprender y puedan ser más felices? Primero, dar tiempo, espacio e incentivos a los profesores para que puedan formar relaciones personales con sus alumnos. He sido profesora, y he llegado a tener 810 alumnos al mismo tiempo. Era muy triste. Me frustraba horriblemente no saber sus nombres, no prestarles la atención que merecían, lo que ellos resentían.  

Y lo segundo que podemos hacer es enseñar que se aprende no por ti mismo, no solo para surgir en la vida, tener un mejor sueldo y status. Se estudia para servir mejor a los demás. Formemos para estudiar con sentido social.

Y tú, ¿tuviste algún profesor que te marcara y que recuerdas con especial cariño? ¿Has pensado que no estudias solo por ti, sino también por los demás?

¡Los leemos!

(1) Alberto Hurtado, Puntos de educación.

(2) Jaime Castellón, San Alberto Hurtado. A Dios desde los descartados. (puedes adquirir este libro en el Santuario Padre Hurtado).

(3) Idem.

(4) Este artículo está basado en uno más extenso, por la misma autora, que se publicará en junio en la Revista Mensaje, “El Padre Hurtado y la necesidad de una educación humanizante”. Si quieren saber más de esta relación transformadora, los invitamos a leerlo.

Bárbara Symmes Avendaño, encargada de contenidos de la Fundación Padre Hurtado, es doctoranda en filosofía de la Universidad de los Andes, licenciada en Historia de la PUC y educadora. Le encanta viajar, los deportes, el cristianismo oriental y tiene alma de apóstol. Hizo su tesis de historia sobre el Padre Hurtado y los jóvenes, y ahora está trabajando temas de relacionalidad, feminismos, mujer y afectividad desde la filosofía.

3 Comentarios

  1. Edgar Aried Peralta Cortes

    Muy buenos días, somos colombianos y desde hace un mes llegamos a Santiago, mi hermano Carlos Johanni y yo nos encontramos en busca de trabajo y por las inclemencias del clima muy duro para nosotros solicitamos de ustedes en cualquier ayuda humanitaria o que nos den información sobre ustedes porque no sabemos nada sobre ustedes, les agradezco de antemano su generosidad.

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  2. EdwardQuien

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