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“Las más felices Navidades”

Escrito por Fundacion Alberto Hurtado

Un llamado a la solidaridad y al encuentro con el verdadero sentido navideño nos hace el Padre Hurtado en este cuento de Navidad escrito de su puño y letra.

En medio de la vorágine de las fiestas de fin de año es usual ver tiendas departamentales y comercios repletos de personas haciendo sus compras de último minuto.

En este “dejavú” pareciera que Alberto Hurtado nos hace un llamado de atención y nos interpela con este Cuento de Navidad, escrito por él mismo en 1947 y publicado en la primera edición de la Revista mensual de El Hogar de Cristo.

Este relato simple y enternecedor nos invita a reconectarnos con el real sentido de la Navidad. El nacimiento de Cristo. Además nos llama a mirar a aquellos que más sufren.

Así lo explica al final de esta historia:

“Jesús vive en la persona de sus pobres. El pobre es Cristo, y como hace dos mil años no tiene alimento, no tiene vestuario… Le falta todo”.

“Las más felices Navidades”

Mamá:

Mira hijito, hace casi dos mil años la Virgen María se puso en camino a Belén. Hacía mucho frío y los campos estaban cubiertos de nieve. Se hace obscuro y no tiene donde pasar la noche. Todas las puertas se le cierran. Lo único que encuentra es una pesebrera de animales. Allí nació el Niñito Jesús tiritando de frío; no tenía cuna ni colchón. La Virgen no tenía otra cama que el suelo de la pesebrera. San José buscó en el monte unos palitos para hacer fuego, para que la Virgen y el Niño no se murieran de frío.

El hijo (que escucha impresionado):

Mamá ¿qué puedo hacer por el Niñito Jesús? Porque yo lo quiero mucho y me da pena que tenga frío, y no quiero que llore.

Mamá:

El Niño Jesús está ahora en el Cielo y no tiene frío; pero hay otros niñitos y hay gente grande a quienes Jesús quiere mucho, que tienen hambre, y que no tienen donde dormir. Lo que tú quisieras hacer por el Niñito Jesús, hazlo por ellos, pues él dijo: «Lo que hiciereis a mis pequeñuelos, a Mí lo hacéis».

La noche siguiente, al despedirse, la madre de su hijo vio que faltaban los juguetes.

Hijo:

Se los di a un niño pobre, mamacita, para que pase contento el día de Navidad.

Padre Hurtado:

Señora, caballero… La historieta tiene lenguaje infantil, pero enseña de cristianismo profundo; es un mensaje para los hombres de buena voluntad, cualquiera que sea su edad. Jesús vive en la persona de sus pobres. El pobre es Cristo, y como hace dos mil años no tiene alimento, no tiene vestuario… Le falta todo.

Estas Navidades: ¿Quiere agradecer a Jesús su venida? ¡Haga algo por sus pobres! Pregúntese: ¿Qué obra buena puedo hacer estas Navidades? ¿Cómo alegrar a un hermano mío, esta noche de paz, noche de amor?Mire… Piense… Responda: ¡No tienen qué comer! ¡No tienen donde dormir! Sus quiltros son sus amigos, su familia.

Revisa la versión animada:

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"Cuando Dios ha sido hallado, el espíritu comprende que lo único grande que existe es Él."