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Para empezar el Mes de la Solidaridad: Chile a los setenta años la visita del Padre Hurtado al papa Pío XII en 1947

Con espíritu de filial confianza me permito someter a Vuestra Santidad algunas observaciones sobre la situación social de Chile, mi país de origen”. Así comenzaba el memorial que el Padre Hurtado presentó al papa Pío XII, el 18 de octubre de 1947. En ellas le confiaba las preocupaciones de su corazón, un corazón amplio, en el que Chile tenía un lugar privilegiado. Comenzando el Mes de la Solidaridad 2023, que tiene como tema de fondo despertar el sentido social, recordándonos que Chile es una misión por cumplir, cobra relevancia revisar estos párrafos. Ver en qué hemos avanzado, qué nos falta y en qué nos tenemos que comprometer como ciudadanos y ciudadanas para que cada uno de los que integra nuestra sociedad pueda florecer, como lo hacen los aromos en agosto.

Comienza San Alberto hablando de la situación social (¡Cualquier semejanza con el momento presente es solo coincidencia!). Dice:

Ante todo, se nota una diversidad muy grande en las condiciones económicas y humanas. La aristocracia y la nueva plutocracia llevan una vida fácil. Ella es propietaria sobre todo del campo: el 50% del terreno agrícola es propiedad de menos de mil personas”.

En la encuesta Casen 2022, cuyos resultados salieron la semana pasada, que mide el país en materias de pobreza y desigualdad, nos dice que, más de setenta años después del memorial del Padre Hurtado, los ingresos monetarios de los hogares del 20% de mayores ingresos representan 8,2 veces los ingresos del 20% de hogares de menores ingresos. Chile sigue siendo un país desigual. Siguen habiendo desafíos importantes en los indicadores de la pobreza multidimensional: educación, salud, trabajo y seguridad social, vivienda y entorno, y redes y cohesión social.

La idea de ver estos números no es aumentar el resentimiento y tomar el papel de víctimas; sino tomarlos como datos para ver cuánto falta por hacer. Porque hemos avanzado también, como indican los números.

Alberto continuaba narrándole al Santo Padre: “El pueblo, en general, está en la condición de un subproletariado. Los ranchos en que vive son espantosos (…). Es muy frecuente encontrar un promedio de ocho personas en piezas de nueve metros cuadrados; y a veces ¡hasta se encuentra a siete personas en una cama!” Hoy ya no es así, Chile se ha desarrollado, y estamos mejor que en la época del Padre Hurtado. La pobreza ha disminuido a un 6,5%, su menor tasa histórica (Encuesta Casen 2022).

Continúa el jesuita: “Según el estudio de un Ministro de Salud Pública, un 50% de los niños muere antes de llegar a los nueve años.” La mortalidad infantil en los años 40’, la época del Padre Hurtado era altísima: 182,1 entre 100,000 niños morían antes de cumplir un año. En los 80’ seguía siendo alta, pero se había reducido notoriamente: morían 23. En el 2010 morían 7,8. En este sentido, hemos avanzado tremendamente, y nos alegra.

Pero ¿qué sucede durante la vida de los niños y niñas? ¿Estamos como sociedad teniendo éxito en darles una buena educación, esencial para que puedan ser felices como adultos? San Alberto decía en su memorial que “La preparación intelectual y profesional del pueblo deja mucho que desear; el 28% de los adultos es analfabeto. De los 900.000 niños en edad de ir a la escuela, 400.000 no van”. Nos duele que hoy, a pesar de que se ha avanzado mucho en material de alfabetización – que constituye un mínimo en las sociedades modernas-, el 50% de los estudiantes de segundo medio no alcancen el nivel adecuado en lenguaje y matemáticas, según los resultados del SIMCE 2022. Un 38% de los escolares registró una inasistencia grave el 2022; es decir, asiste a menos del 85% de sus clases, lo que el MINEDUC quiere reducir a un 20% el 2026. Sin asistir a clases es imposible que los estudiantes mejores sus capacidades de aprendizaje y que puedan tener mejores posibilidades en el futuro.

También San Alberto criticaba a la Iglesia, por no hacer lo suficiente en el campo social: “se teme lanzarse a la difusión de la doctrina [social de la Iglesia] y de la acción social”. La Iglesia posee un tesoro en su Enseñanza Social, que los católicos y cristianos debemos conocerla y vivirla, llevando las enseñanzas de Cristo a los asuntos económicos y sociales.

El Padre Hurtado dedicó los últimos años de su vida en formar líderes sindicales y empresarios en la Enseñanza Social de la Iglesia, creyendo en su poder transformador de la sociedad.

El Padre Hurtado terminaba pidiendo la bendición para su último gran proyecto, la ASICH, o Asociación Sindical Chilena. No quiso formar un sindicato paralelo a la CUT, sino que, observando la falta de líderes sindicales cristianos y “patrones” (hoy diríamos “empresarios”) que vivieran la Doctrina Social de la Iglesia, propuso que este grupo funcionara como escuela de formación y think tank (o centro de pensamiento) de la época, cuyo

“… fin concreto sería preparar dirigentes obreros, a fin de que ellos lleven el pensamiento de la Iglesia al seno de los sindicatos, con los métodos de la Acción Católica de Trabajadores Italianos; preparar a los patrones jóvenes en la doctrina social; hacer investigaciones serias sobre la realidad nacional, como medio de formación personal y con el fin de conseguir un mejoramiento en la suerte de los trabajadores, y propagar estas ideas por medio de círculos de estudios, Semanas Sociales, Revista”.

Por supuesto que Pío XII accedió. Lamentablemente este proyecto no sobrevivió al Padre Hurtado, pero nos queda como importante declaración de intenciones, de creer que es posible una visión del trabajo, inspirada en valores cristianos, que contribuyera al desarrollo pleno del hombre y la mujer, y que hoy Chile desea también.

Culminaba San Alberto su memorial diciendo: “Esta tarea va a ser ardua, pero con la bendición de Vuestra Santidad, se luchará con la confianza de trabajar por el advenimiento del Reino de Dios en esta América que hay que guardar para Cristo.”

Estos deseos y ansias de lucha por una sociedad más digna los compartimos con Alberto. Son estos deseos y este compromiso por Chile los que queremos invitarlos a expresar en este mes de agosto, el Mes de la Solidaridad, mediante el gesto de venir a depositar una rama de aromo en la tumba de este chileno.

Y tú, en este Mes de la Solidaridad, y leyendo el memorial de San Alberto, ¿en qué crees que hemos crecido como país? ¿Qué crees que nos falta para trabajar con el Chile que sueñas? ¿Cómo puedes comprometerte con la misión de Chile? Ya están los resultados de nuestro estudio, “Chile, una misión por cumplir” disponibles en nuestra página web. Infórmate en nuestras redes sociales, descárgalos y comparte los resultados. ¡Los leemos!

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* Las citas del Padre Hurtado han sido tomadas del Memorial presentado por San Alberto al Santo Padre Pío X. En: Hurtado, A. (2017). Cartas de San Alberto Hurtado (3ª ed.). Santiago: Ediciones Universidad Alberto Hurtado y Pontificia Universidad Católica de Chile, pp. 252-257

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