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Reseña de “Moral Social”: Libro póstumo del Padre Hurtado

Escrito por Fundacion Alberto Hurtado

“Se puede afirmar con toda tranquilidad que el libro del Padre Hurtado es el primer Manual de Moral Social en la historia de la Teología Moral que se escribe desde Chile, como también desde América Latina”, señalan los autores de este informe “Moral Social”, obra póstuma del Padre Hurtado recientemente traducida al inglés por Boston College.

Poco antes de morir en 1952, el Padre Hurtado envió una nota a su amigo Julio Silva Solar, donde le cuenta: “Estoy escribiendo un libro que llamaré Moral Social, por no llamarlo Doctrina Social Católica; y, si me da el tiempo, quisiera garabatear algo que tengo muy dentro, el sentido del pobre”. El deseo del Padre Hurtado se cumplió recién en el año 2004, cuando se publicó su obra póstuma. Este libro permite comprender la motivación más profunda detrás de la labor social de este jesuita.

El libro “Moral Social” tiene, entre otros, tres grandes méritos: (a) el libro desmiente un mito sobre Alberto Hurtado s.j.; (b) su obra constituye una clara ruptura con la tradicional presentación de lo social dentro del esquema casuista de la teología moral; y (c) el escrito no sólo presenta críticas éticas puntuales frente a la situación social de su tiempo, sino también cuestiona la misma estructura de la sociedad como generadora de injusticias.

  1. En primer lugar, este libro desmiente el mito que Alberto Hurtado s.j. fuera tan sólo un hombre de la acción social y que su trabajo intelectual se limitara a copiar a otros autores. No es así. Este libro, por cierto no acabado, es la obra de un intelectual, es decir, de un hombre que, además de llevar adelante un enorme trabajo social, también encontró tiempo para pensar la acción social y articularla de manera coherente y sistemática.

Alberto Hurtado s.j. era un hombre de la acción social, pero también era un pensador capaz de elaborar una moral social. De hecho, el nombre del libro en el original aparece como “Moral Social. Acción Social”. Piensa la acción y ésta, a la vez, le hace pensar. Pero la finalidad de su pensamiento es claramente el cambio social. “La moral es eminentemente concreta”, escribe en la Introducción, ya que “de sus principios generales y eternos saca conclusiones frente a problemas que están planteados para el hombre en una época determinada”.  Por consiguiente, la finalidad de la moral social consiste en persuadir al individuo de su obligación “a trabajar por el bien común de cada una de las sociedades de que forma parte y a asegurar las conquistas en estructuras estables que realizan en mejor forma el bien común”.

La responsabilidad de los laicos, el papel de la mujer

  1. En segundo lugar, su obra constituye una ruptura en la manera de presentar la Moral Social dentro de la Teología Moral de su tiempo. Alberto Hurtado s.j. se distancia de la casuística de su época, que presentaba la moral en torno a las exigencias que corresponden a los Diez Mandamientos, y, por ello, no había ningún apartado especial dedicado a la temática de la moral social. El mismo Padre Hurtado está muy consciente de esta novedad. Así, escribe: “En ninguna época faltan en la moral las enseñanzas sociales, pero la moral social como rama propia es de origen reciente”.

“Algunos moralistas”, escribe Alberto Hurtado s.j., “son excesivamente simplistas. Afirman que la cuestión social es un problema moral; que basta vivir el Evangelio, o realizar las encíclicas para solucionarlo, y hacen con esto un daño inmenso. Lo menos que se les puede echar en cara es su simplismo. Los problemas sociales son morales, pero no sólo morales: encarnan también problemas técnicos que han de ser resueltos para poder aplicar normalmente los principios. (…) El Evangelio es indispensable, sin él no hay solución; pero jamás enseñó Jesús que quedaban los hombres dispensados de estudiar las soluciones prudenciales, antes al contrario los urgió con rara vehemencia y de ellas nos pedirá cuenta en proporción a la capacidad para descubrirlas. Parece que es necesario”, concluye el Padre Hurtado, “insistir en este punto, pues es frecuente el pecado de pereza y en todas partes se echa de menos equipos de hombres bien formados en los principios y no menos preparados en la técnica que resuelvan los complicados problemas de un mundo en vías de crecimiento”.

  1. En este libro Alberto Hurtado introduce también nuevos temas que estaban ausentes en los Manuales de su época, como, por ejemplo, los derechos del niño, la vivienda, la situación de la mujer, el capitalismo, los pecados contra el bien común, el sindicalismo, los derechos humanos. Con respecto a la mujer, el Padre Hurtado dedica un apartado especial, y denuncia la presencia de una doble moral contra ella.

En el escrito, el Padre Hurtado plantea la complementariedad entre la reforma moral y la reforma social porque se implican y se exigen mutuamente. “ Con claridad meridiana aparece que si queremos una acción benéfica, hay que atacar, en primer lugar, la reforma misma de la estructura social, para hacerla moral”.

Con esta fundamentación, el Padre Hurtado distingue entre la solidaridad social, el sentido social y la responsabilidad social. La solidaridad social es el vínculo íntimo que une los unos con los otros para ayudarlos a obtener los beneficios que puede darles la sociedad. El sentido social dice relación a una actitud espontánea para reaccionar fraternalmente frente a los demás… Por último, laresponsabilidad social señala claramente que no puede uno contentarse con no hacer el mal, sino que está obligado a hacer el bien y a trabajar por un mundo mejor.

Este escrito póstumo del Padre Hurtado resalta la coherencia y la complementariedad entre su contemplación, su acción y su palabra, entre su preocupación por el Hogar de Cristo y su fundación de la Revista Mensaje. Ciertamente, ha cambiado el contexto, pero las preguntas de fondo que plantea en su libro sobre “Moral Social” siguen siendo, lamentablemente, aún muy vigentes.

Fuente: Extractos de Informe realizado por Tony Mifsud s.j. (Director, Doctor en Teología Moral), Elizabeth Lira (Psicóloga), Pablo Salvat (Doctor en Filosofía), Pablo Concha s.j. (Doctor en Teología Moral), y Verónica Anguita (Magister en Bioética) para Informes Ethos, del Centro de Ética de la Universidad Alberto Hurtado.

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