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Líderes religiosos de 17 países se sumergen en el legado del Padre Hurtado en una emotiva visita al Santuario

Escrito por Matías Burboa

En el marco del Seminario «Comunidades Vocacionales, Testigos Creíbles. Jesús: Vocación que Encanta», la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR) llevó a cabo una visita al Santuario del Padre Hurtado, un espacio profundamente significativo para la espiritualidad y la historia de la Iglesia en Chile. Este encuentro formó parte de la «salida contemplativa» del seminario, que reunió a 95 participantes —religiosas, religiosos y laicos— procedentes de 17 países, con el objetivo de conectarse con el entorno local y la esencia del legado del Padre Alberto Hurtado.

La comitiva fue recibida por Bryan Barrios, director de Pastoral y Extensión de la Fundación Padre Hurtado, quien los guió en un recorrido inmersivo por las distintas instalaciones del Santuario. La jornada comenzó en la Parroquia Jesús Obrero, donde Bryan invitó a los visitantes a una reflexión profunda, destacando el vínculo especial que el Padre Hurtado mantenía con este lugar.

«El Padre Hurtado vivió y entregó su vida en servicio a los demás, especialmente a los más necesitados. Aquí, en Jesús Obrero, se forjó gran parte de su misión, conectándose de manera tangible con su compromiso con la justicia y la dignidad humana«.

Bryan Barrios director Pastoral y Extensión Fundación Padre Hurtado.

La visita continuó en la Capilla de las Bienaventuranzas, el primer lugar donde estuvo enterrado el Padre Hurtado antes de su traslado a la tumba definitiva. En este sitio, los visitantes conocieron detalles del proceso de canonización del santo, y pudieron apreciar una reliquia de primer grado: una falange del propio Padre Hurtado, símbolo del profundo respeto y devoción hacia su figura.

El recorrido avanzó hacia la explanada, un espacio histórico que ha acogido grandes momentos, como la visita del Papa Francisco en enero de 2018, y que sirve de escenario para importantes eucaristías. Posteriormente, la comitiva visitó el Museo de la Solidaridad, hogar de la emblemática camioneta verde que el Padre Hurtado utilizaba para transportar a personas en situación de calle. Este vehículo se ha convertido en un símbolo de su inagotable amor por los más vulnerables, y fue el centro de atención para las fotografías de los asistentes.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada se vivió en la tumba del Padre Hurtado, donde todos los presentes entonaron canciones y rezaron la oración en su honor. Este acto devocional permitió a los visitantes conectarse íntimamente con la espiritualidad y el legado del santo.

«Los y las religiosos y religiosas que nos visitaron hoy viven para servir al resto. Su vocación de servicio es una inspiración para todos quienes seguimos con amor el legado del Padre Hurtado y ésa es la razón de orgullo que nos instó a recibirlos con los brazos abiertos para que pudieran vivir una jornada bonita recargada de momentos espirituales«.

Bryan Barrios, director Pastoral y Extensión Fundación Padre Hurtado.

Finalmente, el grupo encendió velas blancas al lado de la escultura del Padre Hurtado, cerrando la visita en un ambiente de recogimiento y reflexión, dejando en cada uno el deseo de llevar el legado de solidaridad y justicia social más allá de las fronteras.

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