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Ayúdanos a mantener vivo el legado del Padre Hurtado y el Santuario que nos acoge

Escrito por Matías Burboa

El Santuario del Padre Hurtado, situado en el corazón de Estación Central, es un espacio donde todos son bienvenidos, un lugar de encuentro y de esperanza, construido sobre los valores que San Alberto Hurtado nos dejó. A diario, recibimos a cientos de personas que buscan inspiración, paz y un momento para reflexionar. Aquí, cada paso está marcado por la solidaridad y el compromiso con los más vulnerables, como nos enseñó el Padre Hurtado.

Mantener este espacio de acogida y reflexión abierto para todos depende de la generosidad de quienes creen en su misión. Cada aporte, por pequeño que sea, nos ayuda a sostener el funcionamiento del Santuario, a preservar su historia y a seguir difundiendo el mensaje de amor y justicia social que nos legó San Alberto.

«Este Santuario no es solo un edificio, es un refugio espiritual en medio de la ciudad. Es un lugar donde el mensaje del Padre Hurtado sigue vivo, transformando corazones y encendiendo la llama de la solidaridad en cada persona que nos visita.»

María Paz Vega, directora ejecutiva Fundación Padre Hurtado.

Aportar al Santuario no es solo un gesto de apoyo económico; es un compromiso con una causa que nos involucra a todos. Es hacer posible que miles de personas, sin distinción, sigan encontrando en este espacio un hogar espiritual.

«Aquí nadie es extraño. En este Santuario, cada uno es bienvenido tal como es, y todos tienen la oportunidad de ser parte de algo más grande: la misión de construir una sociedad más justa y fraterna. Y para que esta misión siga creciendo, necesitamos de cada uno de ustedes.»

Arturo Vigneaux SJ, rector Santuario Padre Hurtado.

Te invitamos a ser parte de esta historia viva. Cada vez que haces click en nuestro botón de donación, estás contribuyendo a que este Santuario siga siendo un lugar de acogida para todos. Desde el corazón, te agradecemos por apoyar esta obra que trasciende el tiempo.

Haz tu aporte hoy y ayuda a que el Santuario Padre Hurtado siga siendo un faro de luz en medio de nuestra comunidad.

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"¡Qué grande respeto de Dios conmigo! Me pide, no me obliga. Aún me admitiría en el cielo, a pesar de mi desvío."