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Vive el Mes de María en el Santuario padre Hurtado

Escrito por Fundacion Alberto Hurtado

Ya estamos prontos a comenzar a vivir el Mes de María y el equipo de pastoral del Santuario padre Hurtado, invita a todas las personas que deseen vivir este especial tiempo de oración y reflexión en torno a la figura de la santísima Virgen María, a que se acerquen de lunes a viernes a las 15:30 h., para encontrarnos en comunidad.

Entre el 8 de noviembre y el 8 de diciembre, el Pueblo de Dios que peregrina en Chile, conmemora el tradicional Mes de María, tiempo que nos invita a prepararnos para la gran fiesta de la Inmaculada Concepción. Es también una valiosa instancia para profundizar en la Palabra de Dios y nuestra propia actitud de vida cristiana. Para ello, desde el Santuario padre Hurtado (Av. San Alberto Hurtado 1090, Estación Central), de lunes a viernes, entre el 10 de noviembre y el 5 de diciembre, a las 15:30 h., donde compartiremos un momento a los pies de nuestra madre.

El Mes de María en Chile

La tradición del Mes de María comenzó el año 1854, iniciada por el entonces obispo auxiliar de Santiago, Joaquín Larraín Gandarillas, en el seminario conciliar de los Ángeles Custodios. Al mismo tiempo se inició también el rito de preparación con la conocida oración escrita por el sacerdote Rafael Vergara Antúnez, siendo esta la misma que rezamos hasta el día de hoy y que forma parte central del rezo del Mes de María.

La tradición de celebrar a la Virgen María durante un mes continuó en el tiempo, y hay registros en distintas ciudades del país que dan cuenta de que esta festividad pasó a ser muy propia en las comunidades locales. Un hecho histórico que da cuenta de la importancia que ha tenido esta tradición es lo ocurrido el 8 de diciembre de 1863, cuando se produjo un incendio en la iglesia de la Compañía (en aquel tiempo administrada por el clero diocesano de Santiago), el cual costó la vida de más de dos mil fieles, en su mayoría mujeres. En esta tragedia se da cuenta de la gran cantidad de personas que participaban de esta costumbre.

Otro aspecto que ayuda a comprender porqué en Chile celebramos esta tradición entre noviembre y diciembre y no, como en gran parte del mundo que es en mayo, dice relación con la llegada de la primavera y la importancia de tener flores que ofrecer a la Virgen, pues como reza la tradicional oración inicial del Mes: «…Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies y adornado tu frente con guirnaldas y coronas….Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan…Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones…». Lo cual sería de mayor complejidad de realizar durante el mes de mayo dado el clima del país. Esta tradición de llevar flores a María, es una la expresión natural y muy enraizada en quienes participan de esta festividad, llevarle flores a la Virgen es una profundo signo de vida y devoción. Esta experiencia religiosa se ha profundizado y naturalizado con los años, incorporando elementos propios de las distintas zonas del país y de quienes participan es esta festividad, que sigue viva desde hace más de 160 años.

Alberto Hurtado y la Virgen María

Su relación con María era muy cercana y tierna. En su diario espiritual aparecen líneas como las siguientes: “…qué ingrato he sido con la Santísima Virgen! Cómo he acudido a ella en demanda de favores y luego no se los reconocía y no confesaba que por Ella me habían venido”. La reflexión sobre la vida oculta de la Sagrada Familia en Nazaret fue para él un impulso a la afectividad y a la laboriosidad. “La Santísima Virgen me asiste en mis luchas”. “¡Cómo me regala esa Madre!”.

En sus apostolados, Alberto Hurtado tuvo la oportunidad de trabajar con mujeres que lo quisieron mucho y a quienes él también quiso mucho. Y sus más cercanas y preferidas fueron las que colaboraron generosamente con él en el Hogar de Cristo. Buscaba e imaginaba formas siempre novedosas de implicarlas vitalmente en ese amor por los pobres que las acercaría más a Cristo y a María.

En la contemplación del nacimiento de Jesús, Hurtado describe bellamente esa relación cercana e íntima con la Virgen María, dando lugar a esta oración: “Madre mía querida y muy querida! Ahora que ves en tus brazos a ese Niño bellísimo no te olvides de este esclavito indigno, aunque sea por compasión mírame, ya sé que te cuesta apartar los ojos de Jesusito para ponerlos en mis miserias, pero, madre, si tú no me miras ¿cómo se disiparán mis penas? Si tú no te vuelves hacia mi rincón ¿quién se acordará de mí? Si tú no me miras, Jesús que tiene sus ojitos clavados en los tuyos, no me mirará: si tú me miras El seguirá tu mirada y me verá y entonces con que le digas ¡pobrecito! ¡necesita nuestra ayuda!…”.

Fuente: Comunicaciones Fundación Padre Hurtado

Estación Central, 4 de noviembre de 2025

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"Ningún problema humano en el fondo me puede ser extraño. Que nuestra fe no nos adormezca."