En un Chile tensionado por la desconfianza, la desigualdad y el miedo, el legado del Padre Alberto Hurtado sigue resonando con fuerza. ¿Qué diría hoy al recorrer las calles de Santiago buscando justicia y dignidad para los más pobres? ¿Qué mirada de país ofrecería si fuera candidato presidencial? Le preguntamos a la IA cuáles serían las medidas de gobierno del padre Hurtado y esto nos contestó.
En pocos días más Chile vivirá un nuevo proceso electoral y lo que nos han mostrado tanto las encuestas como el ánimo que se percibe, es que todo apunta a una elección marcada por la polarización. En este contexto y viendo las diversas promesas de campaña que surgen de entre los ocho candidatos en carrera, la Fundación Padre Hurtado realizó un ejercicio de simulación, consultando a ChatGPT cómo sería una ficticia candidatura presidencial de Alberto Hurtado.
Más allá de pensar en crear un programa en específico, su propuesta política sería, ante todo, una invitación a reconstruir la esperanza desde la solidaridad. En tiempos donde la política carece de confianza y la ciudadanía manifiesta su descontento, Hurtado insistiría en que “una nación no se mide por su riqueza, sino por cómo trata a los más débiles”.
Su mirada país pondría acentos en la dignidad del trabajo, la justicia social, la educación como instrumento de integración, y la comunidad como antídoto frente al miedo y la inseguridad. Hablaría de un progreso económico inclusivo como antídoto al desencanto, donde la seguridad no se impone solo desde la fuerza, sino que se construye en la convivencia y la comunidad.
En la lógica del Padre Hurtado, el Estado no sería un mero aparato burocrático, sino una expresión del deber colectivo de cuidar a todos. Su programa de gobierno no sería un listado de promesas y deberes, sino un pacto ético, enfocándose en reponer las confianzas, tejer vínculos y recordar que la política es ante todo un acto de amor al prójimo.
“Un Chile más justo, es un Chile más humano”
Su medidas y propuestas se financiarían con reasignaciones presupuestarias, alianzas público-privadas y un aporte solidario temporal a las grandes rentas. Siguiendo así el modelo que buscó en sus obras sociales.
Pondría énfasis en mejorar las carencias habitacionales, bonos de arriendo, apoyo a familias en situación de campamento o riesgo habitacional, iniciativas para mejorar el tejido social en los barrios con alto deterioro social, con fuerte participación vecinal. En el ámbito de la salud, reforzaría la atención primaria y salud mental comunitaria. El trabajo digno también figuraría entre sus urgencias, con un reconocimiento y mejoras económicas para cuidadores, auxiliares y personal de limpieza, así como medidas de reconversión laboral en oficios verdes y digitales.
En educación, un tema siempre prioritario para Hurtado, las propuestas apuntarían primordialmente a estudiantes vulnerables fomentando el acceso a internet y a una alimentación escolar reforzada. Su gobierno financiaría proyectos de innovación social y cooperativas productivas, promoviendo la economía solidaria desde los territorios.
En cuanto a transparencia, propondría un financiamiento responsable, con rendiciones de cuentas permanente, comprendiendo la transparencia como un acto de justicia y solidaridad. Muy probablemente también tendría presente la agenda ambiental, entendida esta como un ámbito de justicia social, con una fuerte mirada en la equidad para los territorios y la inversión verde. Finalmente, en cuanto a seguridad, el padre Hurtado propondría un giro ético y comunitario a las políticas de orden público, combinando acción policial y reconstrucción del tejido social, con programas de barrios seguros y solidarios, empleo y educación para jóvenes en riesgo. Lo anterior, inspirado en su convicción de que “la paz nace de la justicia”, combinando, más control con más comunidad, oportunidad y esperanza.

Un legado que permanece vivo
Más allá de la imaginación de escenarios ficticios que nos permite la inteligencia artificial, un hecho concreto es que la mirada de Alberto Hurtado nos sigue interpelando. Su figura y su voz siguen vivas ante al ruido y la polarización.
En el fondo, el padre Hurtado propondría al país una hoja de ruta para que como sociedad nos reencontremos desde una “revolución de la solidaridad”, cuyo gran objetivo sería avanzar en darle un modelo de crecimiento con dignidad al país, apuntando a cambiar el rumbo moral de la política nacional. Finalmente, ChatGPT, en un momento de lúcida inspiración, propuso un lema para su campaña “Un Chile más justo es un Chile más humano”, el cual, sin dudas, recoge gran parte del pensamiento y mirada que tuvo Hurtado.
Ahora solo queda esperar si alguno de los candidatos que sí estará en la papeleta del próximo domingo 16 de noviembre ve en el padre Hurtado un modelo a seguir. Tras este ejercicio de imaginar un programa de gobierno, nos quedamos con una inquietud, ¿algún candidato habrá armado su programa en base a una IA?
Fuente: Comunicaciones Fundación Padre Hurtado
Estación Central, 12 de diciembre de 2025




