Hoy, 11 de septiembre, Chile vuelve a encontrarse con una fecha que evoca una historia de profundas heridas para nuestro país. Más allá de las distintas lecturas y las complejidades de ese quiebre institucional, lo cierto es que el pasado nos dejó dolores profundos y heridas que aún persisten en la memoria de muchos chilenos y chilenas.
Mirar atrás no busca reabrir divisiones ni imponer certezas rígidas; es una invitación a reconocer que hay relatos que dolieron y a comprender que el verdadero camino hacia el futuro se construye cuando somos capaces de aprender de la experiencia compartida, promoviendo una mirada de unión.
Durante el Mes de la solidaridad 2026, la Fundación Padre Hurtado propuso una invitación a mirar nuevamente aquello que muchas veces dejamos fuera de nuestra vista. Hoy esa misma pregunta adquiere otra dimensión, ¿qué parte de nuestra historia estamos dispuestos a mirar y qué parte preferimos no ver?
El padre Hurtado entendía la solidaridad como una responsabilidad concreta frente al otro. No solo preguntó cuánto podíamos dar, en el fondo cuestionaba qué sociedad estábamos construyendo y qué lugar ocupaba en ella cada persona. Mirar al otro, para Hurtado, significaba reconocer su dignidad.
El respeto irrestricto de los derechos humanos y la defensa de la democracia no son asuntos del pasado ni patrimonio de una posición política. La democracia permite que nuestras diferencias puedan expresarse, discutirse y resolverse sin que el otro deje de ser reconocido como persona y ciudadano.
Mirar no siempre es cómodo, a veces duele y obliga a reconocer errores. Pero solo una sociedad capaz de mirar de frente su historia puede construir un futuro en que nunca más la dignidad de una persona dependa de quién piensa, de dónde viene o de qué lado está.
El «Ven y verás» se convierte hoy en un llamado urgente y concreto, en una invitación a mirar aquello que preferiríamos evitar, o aquello que creemos comprender del todo desde nuestras propias verdades y certezas.
Hoy, el desafío para Chile es aprender a ver al otro, especialmente a aquel en quien encontramos profundas diferencias. Se trata de reconocer las distintas historias y dolores que nos configuran. Solo así, con los ojos abiertos y el corazón dispuesto, podremos avanzar juntos como un país que crece, focalizado en el mañana y comprometido en la construcción de un Chile mejor para todos y todas.
Fundación Padre Hurtado
11 de septiembre de 2026


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