La Encuesta Bicentenario 2025 nos hace preguntarnos si entre los chilenos no se estará dando un acercamiento a la Iglesia. Aunque paulatino, se observa un proceso de recuperación de la confianza hacia esta.
Bryan Barrios Grafe | Francisco Lazo Medina| 27 de marzo de 2026
LA SABIDURÍA DE LA GENTE SE EXPRESA DE MÚLTIPLES MANERAS. El refranero popular dice que «la confianza sube en escalera y baja en ascensor», lo que grafica la confianza que la gente tiene, o no, en las instituciones.
En Chile ya han transcurrido varios años desde que la sociedad y la Iglesia católica comenzaron a vivir tiempos de secularización, con un profundo cuestionamiento institucional y una evidente fragmentación religiosa, pero hoy esa dinámica parece estar atravesando un momento de cambio. Y es que, pese al descenso sostenido de la afiliación religiosa activa, van surgiendo señales que invitan a preguntarnos si estamos asistiendo a un renacer del catolicismo o, al menos, de la participación en las distintas instancias de la organización católica. No significa necesariamente que se dé en su forma tradicional, pero sí podría tratarse de un proceso que sitúa a la Iglesia en una renovada función social, cultural y simbólica.
Los resultados de la edición 2025 de la Encuesta Bicentenario de la Universidad Católica de Chile, afirman que «la Iglesia católica sigue mostrando un proceso paulatino de recuperación de confianza, llegando al 22% en la actual medición»1. Es un hecho notable, si consideramos que cuando se inició esta medición en 2006, el 44% de las personas encuestadas decía tener mucha confianza en esta institución, indicador que el 2024 marcaba solo 17%. Otro dato interesante es que el 44 % de la población se declara ahora «católico activo», reflejando un aumento de dos puntos porcentuales respecto de la versión 2024.
Todos sabemos lo difícil que puede llegar a ser subir una escalera: así de difícil es la recuperación de la confianza en una institucionalidad que se ha visto fuertemente golpeada, al igual que otras, por el descrédito (y no precisamente de manera injustificada).
CONFIANZA Y COHESIÓN SOCIAL
El panorama presentado por la encuesta sugiere que la identificación de «ser católico» sigue presente y manifiesta un pequeño, pero significativo, aumento.
En cuanto a la asistencia a servicios religiosos, se aprecia una meseta en las respuestas de los encuestados, promediando un 14,4%, desde el 2018 a la fecha (15% en 2025). Un dato relevante dice relación con las prácticas religiosas, confirmando una tendencia al alza de la participación en los que pueden ser comprendidos como actos de piedad popular, observándose un aumento en acciones como «encomendarse a algún santo de su devoción» (+7%) y «asistir a alguna fiesta, peregrinación o santuario dedicado a la Virgen» (+2%).
Esto toma mayor sentido al recordar las palabras del papa Francisco en su «Carta al pueblo de Dios que peregrina en Chile», donde expresó que «la pastoral popular es uno de los pocos espacios donde el Pueblo de Dios es soberano ante la influencia de ese clericalismo que busca siempre controlar y frenar la unción de Dios sobre su pueblo. Aprender de la piedad popular es aprender a entablar un nuevo tipo de relación, de escucha y de espiritualidad que exige mucho respeto y no se presta a lecturas rápidas y simplistas, pues la piedad popular «refleja una sed de Dios que solamente los pobres y los sencillos pueden conocer»2.
Una mirada pesimista no nos permitiría ver el hecho de que, aún, siendo de solo unos pocos puntos porcentuales, este aumento es un brote de esperanza.
Tenemos presente que los efectos positivos de la confianza se ven reflejados a nivel social en el aumento de la participación en las propuestas de las instituciones, pues las personas participan más si creen que alguna institución contribuirá a su bienestar: de eso se trata la confianza3. La participación en la vida de una institución que genera confianza contribuye a la cohesión social, lo que fortalece el tejido social4. Al mismo tiempo, esa participación se constituye en un legitimante de la contribución al bienestar que realiza esa institución. Por ejemplo, en el ámbito educativo la Iglesia católica es un organismo que hace mucho bien a nivel mundial y lo hace de múltiples maneras. En la actualidad, al año 2025: a nivel global administra más de 229 mil instituciones educativas en las que se forma a 51 millones de personas de todas las edades, desde párvulos hasta personas adultas. En el sector sanitario, son más de 103 millones de establecimientos y servicios los que administra, y desde estos proporciona cuidados y atención5, llevando salud y bienestar.
En octubre pasado, en Roma, la agencia Fides presentó un resumen de sus estadísticas mundiales. Los datos entregados por el Vaticano (actualizados a 2023), apuntan a un aumento total de 15.881.000 de bautizados anuales, concentrados principalmente en África y América, con un incremento en los cinco continentes.
Curiosamente, en las estadísticas oficiales de la Iglesia no es reportado el número de parroquias y santuarios existentes a nivel mundial, dato que tampoco está disponible fácilmente en Chile. Sin embargo, esta última es otra realidad eclesial, la más extendida, no mediada por la formalidad ni por lo asistencial, sino por la experiencia de una fe que se vive en comunidad y en la que emerge una serie de entramados comunitarios6 que contribuyen precisamente a que la participación sea posible, participación que se da solo si se experimenta la confianza suficiente para permitirla.
LAS CAUSAS DE LOS BROTES
Al observar informes y medios de diversos países7, podemos confirmar que este aumento de identificación y participación es algo que está ocurriendo no solo en Chile. Hay registros en esa línea en EE.UU., Francia, España, Reino Unido, Suecia, entre otros8. Algunas razones explican esta situación: hay una nueva generación de católicos jóvenes, que está menos marcada por tradiciones religiosas y que se aproxima al catolicismo sin prejuicios, atraída por la búsqueda de sentido, y que está interesada en encontrar espacios que permitan tanto el encuentro consigo mismo como con la experiencia comunitaria, encontrando en tales espacios un desarrollo espiritual que ofrece respuestas y, además, cercanía a personas que han ido profesionalizando su servicio pastoral.
Muchos líderes y referentes de la institución han encontrado en las nuevas tecnologías herramientas digitales que mejoran la comunicación, profundizando más en la mediación que en el medio9, y que llegan con apuestas diversas que traspasan la experiencia de lo vivido en lo presencial a través de los canales de las redes sociales. Esto ha permitido a la Iglesia reconectarse con nuevos públicos: un ejemplo es que en el marco del Jubileo de la Esperanza se realizó un jubileo particular de misioneros digitales e influencers católicos, con cerca de mil participantes10.
Otra razón que explica el retorno a la participación en espacios católicos está centrada en las generaciones boomers y X (1946-1980), que parecen estar volviendo a sentirse cercanas y, ya en edades más maduras, vuelven a buscar sentido y comunidad en sus vidas. Al observar la mencionada Encuesta Bicentenario UC, se aprecia una relación directa entre edad y porcentaje de afiliación a la institución, alcanzando un 54% de profesión en el rango de edad superior a los 55 años.

TIEMPO DE CUIDADO Y ACOGIDA
Para potenciar la participación —un fruto positivo—, se hace necesario entonces custodiar la confianza en un ciclo virtuoso que pasa por tomar conciencia de que la vida en la Iglesia va mucho más allá de lo sacramental o lo devocional. Pasa por comprender que ser parte de ella por medio del bautismo exige tomar conciencia de que se forma parte de una comunidad y lo que en ella ocurra influye en el mundo.
El pasado reciente fracturó terriblemente la confianza. Sin embargo, de esa experiencia dolorosa emerge con fuerza la necesidad de reconstruir el presente y soñar el futuro sinodalmente11, promoviendo espacios eclesiales que potencien la participación y experiencias positivas que contribuyan al bienestar subjetivo12 del Pueblo de Dios a todo nivel: administrativa, pastoral y litúrgicamente, y, muy especialmente, cuidando y cultivando estos pequeños pero trascendentales brotes de esperanza.
Pensar en que existiría un regreso a la participación o una mayor autopercepción católica no conlleva necesariamente asumir que exista un revival en el sentido clásico. Más bien, apunta a un reposicionamiento de la fe católica como actor relevante, capaz de dar respuestas a preguntas y necesidades que parecen no estar resonando en otros espacios de la sociedad.
Leyendo a san Alberto Hurtado, en relación con el sentido de practicar el cristianismo, apreciamos cómo él nos invita a ver la religión como un espacio de conciencia, responsabilidad y libertad. Lo que se obtiene de esto es la construcción de relaciones humanas que nos conforman como sociedad y orientan nuestro desarrollo intelectual, moral y espiritual: «Es Cristo quien ha enseñado a los hombres que debían amarse los unos a los otros. La doctrina del Cuerpo místico es la más poderosa síntesis de una vida comunitaria»13. Ahora, lo relevante no será si las estadísticas muestran un aumento, sino si la Iglesia logra afianzarse como espacio confiable y creíble, de sentido trascendente, solidaridad y pertenencia en un país que se pregunta por su futuro.
1 UC (2025). Encuesta Bicentenario. https://encuestabicentenario.uc.cl/
2 Carta del Santo Padre Francisco al pueblo de Dios que peregrina en Chile, 2018. https://www.vatican.va/content/francesco/es/letters/2018/documents/papa-francesco_20180531_lettera-popolodidio-cile.html
3 OECD. (2025). Encuesta de la OECD sobre los determinantes de la confianza en las instituciones públicas de América Latina y el Caribe. Resultados 2025. OECD; OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/b4dea13c-es/
4 Keefer, P., & Scartascini, C. (2022). CONFIANZA. La clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe, Banco Interamericano de Desarrollo, BID.
5 FIDES. (2025). Las Estadísticas de la Iglesia católica 2025. https://www.fides.org/es/stats
6 Lo comunitario: Alternativas en tiempos de crisis (con Tapia, V., Letelier, F., Cubillos, J., & Micheletti, S.). (2021). Editorial Universidad Católica del Maule (UCM).
7 Forum Libertas. (2025, 06 20). El Renacimiento silencioso: jóvenes europeos y estadounidenses lideran un inesperado regreso al cristianismo. Forum Libertas. https://www.forumlibertas.com/jovenes-europeos-y-estadounidenses-lideran-un-inesperado-regreso-al-cristianismo/
8 El Mundo.es (2025). Por qué los jóvenes vuelven a creer en Dios: «A mí me ha ayudado mucho más la Iglesia que mi psicóloga». https://www.elmundo.es/papel/historias/2025/11/03/6904dbc0e4d4d89f528b45ce.html
9 Martín-Barbero, J. De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía. Ed. Gustavo Gili, Barcelona 1991.
10 Vatican News. (2025). No solo «followers»: El Jubileo que reconoce la misión online. Vatican News. https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2025-07/no-solo-seguidores-el-jubileo-que-reconoce-la-mision-online.html
11 Luciani, R., & Noceti, S. (2023). Sinodalmente: Forma y reforma de una Iglesia sinodal. PPC.
12 Baquedano-Rodríguez, M. A., Rosas-Muñoz, J., Baquedano-Rodríguez, M. A., & Rosas-Muñoz, J. (2020). Una propuesta para entender el bienestar subjetivo en Chile más allá de lo hedónico. Revista de psicología (Santiago), 29(2), 1-14. https://doi.org/10.5354/0719-0581.2020.53375
13 Hurtado, A. (1947). El orden social cristiano en los documentos de la jerarquía católica.
Fuente: Revista Mensaje n° 747 | marzo-abril 2026




