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Nuevas incorporaciones y reconocimientos por años de servicio: ¡así fue el retiro de nuestras Servidoras!

Escrito por Matías Burboa

En la tranquila comuna de Padre Hurtado, los días 22, 23 y 24 de noviembre se transformaron en un espacio de profunda conexión espiritual y comunitaria para 28 Servidoras del Santuario del Padre Hurtado. Este retiro anual, cargado de significado, reunió a quienes han dedicado su tiempo y vocación al servicio en el Santuario, ofreciendo un fin de semana inolvidable.

La coordinación y el programa estuvieron a cargo de la Dirección de Pastoral de la Fundación Padre Hurtado, liderada por Bryan Barrios, y marcaron un hito al integrar actividades devocionales, espacios de reflexión y momentos de fraternidad. Este año, además, comenzó a introducirse el significado del 2025 como el Año del Jubileo, una instancia que promete consolidar el compromiso con la comunidad y el legado del Padre Hurtado.

Entre los momentos más emotivos destacó la pequeña procesión íntima por los pasillos de la Casa Padre Hurtado, que culminó con un profundo momento devocional a la luz de las velas. La combinación de lágrimas de emoción, risas y gratitud resonó entre los participantes, fortaleciendo los lazos de amistad y espiritualidad que son el sello de este grupo.

«Desde el Santuario y la Fundación hacemos lo posible para que las personas que hacen voluntariados puedan tener encuentros con el Señor en espacios gratuitos donde pueden conversar, compartir y acompañarse mutuamente».

Bryan Barrios, director de Pastoral y Extensión, Fundación Padre Hurtado.

Una de las instancias más significativas del retiro fue la ceremonia donde algunos servidores recibieron sus distintivas pecheras, marcando un importante logro en su camino de formación. Las pecheras rosada y gris, entregadas a una servidora y un servidor que culminaron su noviciado de un año, se convirtieron en un símbolo de compromiso renovado.

«Estoy feliz porque ya soy integrante de las Servidoras del Padre Hurtado. Me emociona recibir a los peregrinos con una buena acogida, eso es lo más lindo».

Helena Canales, recibió su investidura como Servidora del Padre Hurtado.

«Ahora voy a recibir mi pechera con orgullo. Esta investidura de Nuestro Padre Hurtado es algo muy potente para mí. Estoy muy feliz y contento este día».

Miguel Ángel Morales, recibió su investidura como Servidor del Padre Hurtado.

Durante el fin de semana también fueron reconocidas aquellas servidoras que cumplieron años de servicio: Carmen Margarita Salcedo Franco y María Teresa Salcedo Franco que cumplieron 5 años, Liliana Yanett Arenas Tirado que cumplió 10 años, Delia Fidelina Durán Soto que cumplió 25 años y Eliana del Rosario Riquelme Muñoz junto a María del Carmen Pérez León que cumplieron 30 años de servicio.

La experiencia de compartir la mesa y el tiempo juntos fue otro aspecto central del retiro. Estas actividades, aparentemente cotidianas, adquirieron un sentido de comunidad profunda que refuerza la misión compartida.

«Nos encanta que las Servidoras del Padre Hurtado puedan vivir momentos tan significativos como los que año a año caracterizan su retiro. Ellas son realmente importante para nosotros y para el funcionamiento del Santuario porque no sólo son las anfitrionas, sino que acogen a los peregrinos con auténtico amor al prójimo».

María Paz Vega, directora ejecutiva Fundación Padre Hurtado.

El padre Arturo Vigneaux SJ, rector del Santuario Padre Hurtado, destacó la importancia de estos encuentros para revitalizar la labor de las servidoras y servidores, recordando que «la vida comunitaria y la devoción son pilares fundamentales en el legado del Padre Hurtado».

«Siempre es importante que hombres y mujeres se animen a participar del equipo de Servidoras y Servidores del Padre Hurtado. Ésta es una misión y una tarea de todos quienes nos sentismos enamorados de Jesucristo a través de la figura del Santo de Chile».

Arturo Vigneaux, rector Santuario del Padre Hurtado.

Con este retiro, las Servidoras del Padre Hurtado han demostrado que el servicio no solo se traduce en acciones, sino en la capacidad de construir una comunidad vibrante, entregada y llena de esperanza. Este encuentro fue, sin duda, una antesala perfecta para los desafíos y las alegrías que traerá el Año del Jubileo en 2025.

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"Contento, Señor, contento"