Fuente: Publicado originalmente en la Revista Mensaje Nro 711 de agosto 2022 (páginas 40-42)
Bryan Barrios Grafe
Fundación Padre Hurtado
“El sentido social es aquella cualidad que nos mueve a interesarnos por los demás, a ayudarlos en sus necesidades, a cuidar de los intereses comunes.”
(Padre Hurtado)
Basta con un pequeño análisis del contexto mundial, regional y nacional para darnos cuenta que ésta no es precisamente la hora de la siesta. Nos encontramos en un momento crítico y que todo se debate entre lo que tú y nosotros podamos hacer o no. Si realizamos una mirada a gran escala, somos testigos de un conflicto que trasciende fronteras.
La Guerra en Ucrania en Europa del Este nos intranquiliza por los efectos devastadores que trae consigo; lo mismo que los grandes conflictos armados pero menos mediáticos que atraviesan los países africanos como Yemen o Etiopía por ejemplo. Sin olvidar todo lo que ha significado para el mundo los casi tres años de la pandemia del Covid-19.
Si volcamos la mirada a nuestra región, nos daremos cuenta que el panorama no es muy distinto. La inestabilidad política y económica arrastra consigo grandes conflictos que se evidencian en los flujos migratorios que se dan desde el norte al sur del continente. Es dramática la situación que se vive en las fronteras de los países que tienen que afrontarlo: pobreza, hambre, inseguridad, explotación infantil, trata de personas, entre otras tragedias humanas.

Chile no es ajeno a esta realidad. En la actualidad, miramos con perplejidad como todo esto nos afecta en mayor o menor medida. A esto le sumamos los propios dolores, las propias urgencias que se evidencian desde Arica a Punta Arenas y que hicieron estallar un gran conflicto social de escala nacional en octubre de 2019 que supo encontrar su cauce democrático y participativo a través de la redacción de una nueva propuesta de texto constitucional. No podemos estar tranquilos. Hay mucho por hacer y mucho dolor que mitigar.
Es por todo esto que, frente a ese panorama aparentemente desolador, surge como una luz que transmite esperanza el Mes de la Solidaridad. Un mes cuyo génesis fue el saber poner en el centro de la memoria colectiva, el ser y el quehacer de un hombre nacido en esta patria, que se dejó interpelar por las urgencias de su tiempo y que supo responder de manera creativa a las necesidades del país promoviendo el sentido de la justicia social como una competencia que debe ser fomentada, cultivada y transmitida de generación en generación.
En este sentido, y volviendo a las raíces del Mes de la Solidaridad y porque nuestra Fundación tiene como objetivo inspirar con el pensamiento y testimonio del Padre Hurtado, es que se plantea retomar, con fuerza y vigor su práxis comunicadora a través de la mayéutica, del cuestionamiento, de la pregunta. Movilizar las conciencias y llevar las miradas a las problemáticas actuales, es quizás, la mejor manera de despertar el sentido social que se encuentra en cada persona. Ese sentido es una realidad ontológica. Los seres humanos somos necesariamente seres relacionales y sociales. Eso es un hecho.

En un Chile en el que cada vez más el fenómeno del desarraigo cultural lleva a que disminuya el orgullo nacional frente a su historia; en el que crece de forma silenciosa la aporofobia, expresándose en actos xenofóbicos en personas que comparten la misma realidad existencial; en el que más de un 1 millón 400 mil chilenos y chilenas viven en la pobreza a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional; en el que un 46% de sus habitantes se consideran poco feliz, vale la pena cuestionarse “¿Podemos estar tranquilos?”.
cómo muchas personas y sobre todo jóvenes sufrían esta pérdida de sentido y expresaba que:
“Muchas de las (personas) que se creen atacadas por neurosis no tienen neurosis, sino vaciedad de vida: No tienen nada que hacer, nada que las saque de sí mismas; viven concentradas en su interior, siempre mirándose al espejo de su pensamiento: si están bien, si están mal; si las estiman o no; si la miraron, ¿por qué?; si no, ¿por qué la dejaron de mirar?… Castillos en el aire… sobre lo que los otros piensan de ella… La neurosis está a la puerta, la vida se tiñó para siempre de tristeza. ¡El egoísmo está en la raíz del mal!”
Por esta razón, creemos que es urgente educar para la búsqueda y encuentro del sentido propio, comprendiendo que se forma parte de una sociedad, cultivando la alteridad como base ética, que posibilita la construcción del sentido social como competencia humana. La educación es la mejor manera de ayudar a la juventud a descubrir un horizonte nuevo que les capacite para encontrar su lugar en este Chile nuevo, siendo los sujetos protagónicos de su devenir, cohabitando de forma fraterna y solidaria con el resto. Frente al reto de la educación ¿podemos estar tranquilos.

Ocurre lo mismo en el mundo del trabajo. En una sociedad que cultiva el hedonismo constituyéndolo en la base de las relaciones personales, no es difícil encontrarnos con un sistema laboral y un entramado relacional que nos lleva a preguntarnos una vez más: “¿Podemos estar tranquilos?”. La desocupación entre febrero y abril de este año, fue de 742 mil personas según fuentes del Ministerio del Trabajo y Previsión Social. Esto en términos de porcentaje significa que un 7,7% de las personas buscaban trabajo no lo encontraron. Un dato que nos debe llamar a la reflexión desde diversas miradas y perspectivas y comprender que éste fenómeno es multifactorial, sin embargo, en términos humanos y concretos son 742 mil hogares que no perciben la protección que le brinda a cada persona el estar incorporados en el sistema laboral de un país. Junto con esto, se debe abordar en sí misma la cuestión del trabajo y su función en el desarrollo del proyecto vital de cada persona.
Velar porque cada ciudadana, ciudadano, comunidades y colectivos, cuenten con los medios necesarios para sacar adelante sus proyectos vitales, es el fin último del Estado y sus instituciones. En este momento preciso, ¿podemos estar tranquilos? Según un estudio realizado por la Universidad Adolfo Ibáñez el año pasado, el 45% de los chilenos y de las chilenas creía que el país tiene una democracia con “problemas severos”. Dicha percepción, da cuenta de una realidad que debe ser mirada con profunda seriedad. Para la filósofa Adela Cortina “la ética cívica de una sociedad pluralista y democrática es una ética de la corresponsabilidad entre instituciones y ciudadanos por las personas concretas, por los pronombres personales que constituyen los nudos de cualquier diálogo sobre los justo”.

Esta perspectiva ética moderna, coincide plenamente con la que tenía el Padre Hurtado. Por ejemplo, en Humanismo Social dice refiriéndose a los políticos que los ciudadanos y ciudadanas: “Quisiéramos verlos hacer examen de conciencia nacional sobre el presupuesto y revisar partida por partida los gastos nacionales. ¿Qué país pobre como el nuestro, se puede dar el lujo de tales y cuales delegaciones…? (…) Mientras faltan 400.000 casas para que el obrero simplemente «viva» ¿se pueden autorizar tales o cuales gastos?…” Sin duda alguna, aplicaba el sentido común sobre la realidad de su tiempo. ¿Debemos hacer lo mismo?”
Finalmente, como católicos y católicas en relación a nuestra Iglesia, vale también la misma pregunta: ¿podemos estar tranquilos? Tenemos como comunidad de creyentes un gran dolor a cuestas, los abusos sexuales y de poder han supuesto un trauma psicosocial de consecuencias aún insospechadas en las víctimas, sus familiares y en la propia comunidad eclesial. Lógicamente, no es de extrañarse que en Chile sólo un 19% de los católicos dice confiar en la Iglesia. Esta realidad sólo se irá transformando en la medida en que como Iglesia vayamos creciendo en espacios seguros, en el que el sistema de relaciones se desarrolle en el pleno respeto de la persona y su dignidad y en la medida en que avancemos en la justa reparación y garantía de no repetición de hechos y contextos abusivos.
La Iglesia chilena, al igual que la Iglesia universal, está en un proceso de transformación. Estamos en la vía de aprender a caminar en unidad a través de la Sinodalidad. El Padre Hurtado trabajó por Chile desde su ser hombre de Iglesia, e invita a las cristianas y cristianos a hacer lo mismo, y a trabajar por los grandes ideales que tenemos en común con el resto de nuestros hermanos: un Chile más justo y solidario.
*Descarga el material de la campaña aquí: https://drive.google.com/drive/folders/12fBNRMdnrcw-m3j1j4YHSngUyEOZl_P3
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1 El orgullo frente a la historia nacional disminuyó de un 71% en 2010 hasta un 47% el 2021 (Encuesta Bicentenario 2021). Citado por Symmes Bárbara (ed.) en: ¿Podemos estar tranquilos?: Un compromiso con el Chile de Hoy. Fundación Alberto Hurtado. 2022
2 Fobia a las personas pobres o desfavorecidas. Consultado online en https://dle.rae.es/aporofobia 15.07.22
3 Citado por Symmes Bárbara (ed.) en: ¿Podemos estar tranquilos?: Un compromiso con el Chile de Hoy. Fundación Alberto Hurtado. 2022 https://www.38cifras.cl/
4 https://datosmacro.expansion.com/demografia/indice-felicidad/chile Consultado el 15.07.22
5 Hurtado, A. La Búsqueda de Dios, pp. 84-87 s52y11
6 Tasa de desocupación según Ministerio del Trabajo. http://www.sil.mintrab.gob.cl/tasa-de-desocupacion/region/todas/comuna/todas/. Consultado online el 28.06.2022
7 https://www.latercera.com/politica/noticia/encuesta-revela-que-el-45-de-los-chilenos-percibe-que-el-pais-tiene-una-democracia-con-problemas-severos/QTMTEWAJGNESVJAWJMUDC5B65Y/ Citado por Symmes Bárbara (ed.) en: ¿Podemos estar tranquilos?: Un compromiso con el Chile de Hoy. Fundación Alberto Hurtado. 2022
8 Cortina A. Aporofobia, el rechazo al pobre. Argentina. Ed. Paidós. 2017. Pág.59
9 https://encuestabicentenario.uc.cl/resultados/ Citado por Symmes Bárbara (ed.) en: ¿Podemos estar tranquilos?: Un compromiso con el Chile de Hoy. Fundación Alberto Hurtado. 2022




