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¿Cómo encontrar la alegría hoy? Lo que diría el Padre Hurtado (Parte II)

La semana pasada hablábamos de lo preocupante de la crisis de salud mental en Chile. Quizás se quedaron con la duda sobre qué decía el Global Happiness Report 2022 sobre nuestro país… Chile tiene un 53% de personas que se consideran felices. Si el fin de la vida, la actividad más propia del hombre, es la felicidad, como decía Aristóteles, estamos en un problema. 

La vida moderna es muy exigente. No sé si han tenido la experiencia, pero quedar de juntarse con un amigo que vive en otra comuna de Santiago puede sentirse como algo casi imposible. Estamos tan cansados, que cuando tenemos un tiempo de ocio (del “no-negocio”, como lo entendían los griegos y romanos) no sabemos cómo usarlo bien. Los antiguos hacían “negocio”- o trabajaban – para tener “ocio”, para dedicarse a las cosas verdaderamente importantes… ¿Nosotros? Cuando tenemos tiempos libre, no tenemos energía para hacer algo que, en verdad, nos recree, “re-cree”: que nos haga nacer de nuevo. Incluso los tiempos muertos, como esperar en la fila para hacer un trámite, o “vegetar” en el camino al trabajo o en los traslados, han sido ocupados también por la tecnología (a veces de una manera que aumenta nuestra experiencia de felicidad, de encuentro… pero muchas veces llenando nuestro espacio mental de cosas inútiles, “clutter, desorden mental, que nos termina agobiando.) ¿De dónde sale la verdadera creatividad, sino de estos tiempos muertos, del verdadero descanso, del “vacare”, del vacío? Como dice el filósofo Byung Chul Hal, en su libro “La sociedad del cansancio”, Todos nosotros deberíamos jugar más y trabajar menos, entonces produciríamos más.” 

El Padre Hurtado, a pesar de que tuvo varios sufrimientos, como la muerte temprana de su papá, un hermano que a veces fue “un tiro al aire”, y las adversidades que le tocaron en su vida de apóstol, nunca perdió la alegría. ¡Y él sí que tenía una vida estresante! Decía de sí mismo:

“Usted me pregunta cómo se equilibra mi vida, yo también me lo pregunto. Estoy cada día más y más comido por el trabajo: correspondencia, teléfono, artículos, visitas; el engranaje terrible de las ocupaciones, congresos, semanas de estudios, conferencias prometidas por debilidad, por no decir “no”, o por no dejar esta ocasión de hacer el bien; presupuestos que cubrir; resoluciones que es necesario tomar ante acontecimientos imprevistos. La carrera para ver quién llegará el primero en tal apostolado urgente. Soy con frecuencia como una roca golpeada por todos lados por las olas que suben. No queda más escapada que por arriba.”

Por arriba… por arriba… ¿Se puede escapar a la ola del estrés y la tristeza que nos embarga “por arriba”? Recordamos siempre a Alberto con su sonrisa y su frase, que repetía como jaculatoria, como oración corta dirigida al corazón de Dios: “Contento Señor, contento”. 

¿Cuál era su secreto? ¿Puedo yo también encontrar la alegría? ¿Dónde es ese “por arriba”? Les presentamos la segunda parte del post de nuestro blogger San Alberto, “¿Cómo encontrar la alegría?”, que les puede ayudar. Lee la primera parte aquí.

Pareciera que [para la vida moderna], el fondo, confesado o no, es que la vida es triste, un gran dolor, y termina con un gran fracaso: la muerte. Y sin embargo, la vida no es triste sino alegre, el mundo no es un desierto, sino un jardín; nacemos, no para sufrir, sino para gozar; el fin de esta vida no es morir sino vivir. ¿Cuál es la filosofía que nos enseña esta doctrina? ¡¡El Cristianismo!! 

Hay dos maneras de considerarse en la vida: producto de la materia, evolución de la materia, hijo del mono, nieto del árbol, biznieto de la piedra, o bien Hijo de Dios. Es decir, producto de la generación espontánea, de lo inorgánico, o bien término del Amor de un Dios todo poder y toda bondad.

Claro está que para quien se considera hijo de la materia, y pura materia, el panorama no puede ser muy consolador. La materia no tiene entrañas, carece de corazón, ni siquiera tiene oídos para escuchar los ruegos, ni ojos para ver el llanto.

Pero para quien sabe que su vida no viene de la nada, sino de Dios, el cambio es total. Yo soy la obra de las manos de Dios. Él es el responsable de mi vida. Y yo sé que Dios es Belleza, toda la belleza del universo arranca de Él, como de su fuente. Las flores, los campos, los cielos son bellos, porque, como decía San Juan de la Cruz, “pasó por estos sotos, sus gracias derramando, y vestidos los dejó de su hermosura”.

El cristiano no pasa por el mundo con los ojos cerrados, sino con los ojos muy abiertos, y en la naturaleza, en la música, y en el arte todo… goza, se deleita, ensancha su espíritu porque sabe que todo eso es una huella de Dios, que todo eso es bello, que esas flores no se marchitan… porque su belleza más completa y cabal la va a encontrar en el mismo Dios.

¿Cómo hacía San Alberto para mantenerse contento en medio del estrés? “Por arriba”, nos dice… “No queda más escapada que por arriba.”

«Dios es amor», dice San Juan al definirlo, y «nosotros nos hemos confiado al amor de Dios» (1Jn 4,8.16). Todo lo que el amor tiene de bello, de tierno: entre padre e hijo, esposo y esposa, amigo y amiga, todo eso lo encontraremos en Él, pues es amigo, esposo, y más aún, Padre. Estamos tan acostumbrados a esta revelación de la paternidad divina que no nos extraña. Dios, Señor, sí, pero ¿Padre? ¿Padre de verdad? Y de verdad, tan verdad es Padre: «Para que nos llamemos y seamos hijos de Dios» (1Jn 3,1). Cuando oréis… ¡Mi Padre y Padre vuestro! Padre que provee el vestido, el alimento; Padre que nos recibe con sus brazos abiertos cuando hemos fallado a nuestra naturaleza de hijos y pecamos. Si tomamos esta idea profundamente en serio, ¿cómo no ser optimistas en la vida?

Dolores: ni la muerte misma enturbia la alegría profunda del cristiano. Los antiguos, ¡cómo la temían! ¡La gran derrota! En cambio, para el cristiano no es la derrota, sino la victoria: el momento de ver a Dios. Esta vida se nos ha dado para buscar a Dios, la muerte para hallarlo, la eternidad para poseerlo. Llega el momento en que, después del camino, se llega al término. El hijo encuentra a su Padre y se echa en sus brazos, brazos que son de amor, y por eso, para nunca cerrarlos, los dejó clavados en su cruz; entra en su costado que, para significar su amor, quedó abierto por la lanza manando de él sangre que redime y agua que purifica (cf. Jn 19,34).

Las visitas de la Camioneta Verde a centros educacionales y diferentes instancias eclesiales logran seguir traspasando la alegría del Padre Hurtado (Visita de la Camioneta Verde al Colegio José Antonio Lecaros de la Fundación Loyola, 2022; encuentro de uno de los “patroncitos” del Padre Hurtado – los niños que recogía en la calle –, Juan Carlos Quiroga, con la Camioneta Verde en la Procesión de la Virgen del Carmen, septiembre 2022).

Si el viaje nos parece pesado, pensemos en el término que está quizás muy cerca. En nuestro viaje de Santiago a Viña, estamos quizás llegando a Quilpué… Y al pensar que el tiempo que queda es corto, apresuremos el paso, hagamos el bien con mayor brío, hagamos partícipes de nuestra alegría a nuestros hermanos, porque el término está cerca. Se acabará la ocasión de sufrir por Cristo, aprovechemos las últimas gotas de amargura y tomémoslas con amor.

Y así, contentos, siempre contentos. La Iglesia y los hogares cristianos, deben ser centros de alegría; un cristiano siempre alegre, que el santo triste es un triste santo. Jaculatorias del fondo del alma: contento, Señor, contento. Y para estarlo, decirle a Dios siempre: «Sí, Padre». Cristo es la fuente de nuestra alegría. En la medida que vivamos en Él viviremos felices.*

Y tú, ¿logras encontrar la alegría? ¿Qué piensas de la propuesta de Alberto Hurtado? ¿Has conocido cristianos alegres? ¿Crees que la alegría es un signo distintivo de los cristianos? Compartan en los comentarios, ¡¡los leemos!!

* Texto extraído de “Pesimistas y optimistas”, en Un fuego que enciende otros fuegos, pp. 83-85)

Nuestro blogger esta semana es Alberto Hurtado SJ. Fue sacerdote, jesuita, abogado, psicólogo y educador, viajero y amiguero. Trabajó en la Acción Católica, fundó el Hogar de Cristo, y dio muchos retiros y charlas. Se dedicó a la formación de jóvenes, mujeres, hombres y en la última parte de su vida fundó la ASICH y trabajó con líderes sindicales. Según lo que hemos escuchado, le gustaban los tangos, se emocionaba hasta las lágrimas fácilmente (¡era muy sensible! Él no se creía eso de que “los hombres no lloran”); era “acaballado”, y cuentan las malas lenguas, que manejaba muy mal. Fue declarado santo de la Iglesia Católica el año 2005 por Benedicto XVI, y pronunciado Padre de la Patria por el presidente de Chile don Ricardo Lagos. Puedes visitar su tumba en el Santuario Padre Hurtado, en Estación Central (Av. Padre Hurtado 1090).

Bárbara Symmes Avendaño, encargada de contenidos de la Fundación Padre Hurtado, es doctoranda en filosofía de la Universidad de los Andes, licenciada en Historia de la PUC y educadora. Le encanta viajar, los deportes, el cristianismo oriental y tiene alma de apóstol. Hizo su tesis de historia sobre el Padre Hurtado y los jóvenes, y ahora está trabajando temas de relacionalidad, feminismos, mujer y afectividad desde la filosofía.

11 Comentarios

  1. Oscar Javier Rueda Ortiz

    Definitivamente para ser felices debemos estar más cerca de Dios, sólo así tendremos las herramientas necesarias para vivir bien y dar amor y alegría a los demás… Bendiciones 🙏

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    • Caro

      Sin duda el Padre Hurtado fue un gran promotor de esa alegría de vivir ,usando su frase «contento señor contento » en los momentos más duros y dolorosos como un himno a la vida ,la gratitud infinita a Dios por estar vivo y sentirse vivo,ese afán constante de darle un sentido a cada segundo de su vida es algo que debemos aprender e imitar.
      En la actualidad esa mal entendida felicidad que nos hace cada día más infelices ,aquella que está siempre condicionada a algo externo ,que nos hace egoístas,esclavos de las apareciencias,de los status ,las compras compulsivas,debemos erradicar, ya que toda esa forma de ver la vida ha matado más que cualquier pandemia.
      Abandonarse en Cristo es la verdadera felicidad .

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      • Bárbara Symmes

        Así es, @Caro. Es interesante en ese sentido recordar que muchas de las obras del Padre Hurtado fracasaron; que como a todos, en muchas cosas no le fue bien… hasta casi «lo echaron de la pega» en la Acción Católica. Tiene una hermosa meditación que se llama «El éxito de los fracasos». Y él fue un hombre muy realizado. La fe logra cambiar la mirada del dolor y del éxito también. ¡Un abrazo!

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    • Bárbara Symmes

      Es exactamente lo que decía el Padre Hurtado, querido @Óscar. Hay algo en esa relación con Dios que nadie nos puede quitar, y donde podemos encontrar la libertad. ¡Gracias por tu testimonio y palabras!

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  2. Rayen Morales

    Absolutamente la crisis mental se relaciona con la falta de sentido,la falta de Dios y la perdida de la capacidad de asombro de las cosas simples ya que estamos inmersos en esta sociedad materialista que nos hace buscar afuera lo que debemos buscar dentro de cada uno.

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    • Bárbara Symmes

      Y a eso le sumaría, @Rayen Morales, la tecnología, que en sí no es mala pero que usamos tan mal, que nos desintegra tanto. Y eso sumado a la crisis de autoestima nos mantiene continuamente fuera de nosotros mismos. Es bueno recordar que Dios piensa que somos buenos, muy buenos, como dice el Génesis.

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  3. Pamela Santander

    Estamos en una cultura del consumo y ponemos la felicidad en el tener que en ser felices con las cosas más simples de la vida que soon un regalo de Dios, una flor, la lluvia, un compartir gratuito con un amigo…etc. 🙏

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    • Bárbara Symmes

      Es impresionante, y no debe dejar de sorprendernos nunca, @Pame Santander, que Dios, al encarnarse en Cristo, vino justamente a eso. A meterse en nuestra finitud: a aburrirse, a vivir lo aparentemente monótono del día a día y mostrarnos que es luminoso, que está lleno de luz. Eso nos hace reevaluar nuestra vida en esta luz. Nuestra vida es inmensamente valiosa. ¡Gracias!

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  4. Juan Pablo Jarry

    La verdadera felicidad es un espejo de la felicidad del otro. Yo soy feliz en la medida que el otro, mi próximo y mi próxima, es feliz.

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    • Bárbara Symmes

      Gran tema, @Juan Pablo Jarry. Y de echo estaba pensando este tema para otro post. Si bien el tema de salud mental es por supuesto atendible en sí mismo, parte del problema del sinsentido es que vivimos vidas cada vez más individualistas y egoístas. Cuando la alegría se encuentra cuando se busca para el otro. ¡Tema para otro post! El Padre Hurtado escribe sobre esto. ¡Gracias!

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  5. carreteandoblog

    Viajar es felicidad, pero también es cansancio, estrés y confusión. ¿Dónde está mi maleta? ¿Qué hora es? ¿Cómo se dice baño en este idioma? A veces me pregunto si vale la pena tanto lío por ver un poco de mundo. Pero luego recuerdo las experiencias, las personas y las risas que he compartido en mis viajes y me digo: sí, vale la pena. Viajar es felicidad, aunque a veces no lo parezca.

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