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Proceso de canonización

Escrito por Francisco Lazo

1977 · El Arzobispo de de Santiago, Cardenal Raúl Silva Henríquez, inicia en Chile la causa de beatificación de Alberto Hurtado, el 21 de enero.

1991 San Juan Pablo II firma el decreto de venerabilidad el 21 de diciembre.

1993 tras la aprobación del milagro de curación de María Alicia Cabezas se emite el decreto de beatificación.

1994 es beatificado por el papa San Juan Pablo II el 16 de octubre.

2004 se aprueba el segundo milagro de curación de Vivian Galleguillo y se emite el decreto de canonización el 19 de abril.

2005 es canonizado en la Plaza de San Pedro del Vaticano el 23 de octubre por el papa Benedicto XVI.

HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II – Domingo16 de octubre de 1994 (BEATIFICACIÓN DE CINCO RELIGIOSOS)

«El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir» (Mc 10, 45). El Beato Alberto Hurtado se hizo servidor para acercar los hombres a Dios. Su profunda vida interior dejaba en quienes le trataron la imagen imborrable de hombre de Dios siempre dispuesto a la ayuda generosa. Su figura de religioso ejemplar en el cumplimiento heroico de sus votos cobra especial realce precisamente en estos días en los que se está celebrando el Sínodo de los Obispos dedicado a la vida consagrada.

En su ministerio sacerdotal, marcado por vivo amor a la Iglesia, se distinguió como maestro en la dirección espiritual y como predicador incansable, transmitiendo a todos el fuego de Cristo que llevaba dentro, especialmente en el fomento de vocaciones sacerdotales y en la formación de laicos comprometidos en la acción social.

La vida del nuevo Beato nos recuerda que el amor a Cristo no se agota en la sola persona del Verbo encarnado. Amar a Cristo es servir a todo su Cuerpo, especialmente a los más pobres: fue ésta una gracia singular que el Beato Alberto Hurtado recibió y que nosotros hemos de pedir incesantemente a Dios. Impactado por la situación de los pobres y movido por su fidelidad a la doctrina social de la Iglesia, trabajó por remediar los males de su tiempo, enseñando a los jóvenes que «ser católicos equivale a ser sociales». Hijo glorioso del continente americano, el Beato Alberto Hurtado aparece hoy como signo preclaro de la nueva evangelización, «una visita de Dios a la patria chilena».

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A LOS DIVERSOS GRUPOS DE PEREGRINOS QUE HABÍAN PARTICIPADO EN LA CANONIZACIÓN – Lunes 24 de octubre de 2005

«Una figura insigne de la nación chilena es el padre Alberto Hurtado Cruchaga, sacerdote de la Compañía de Jesús, que ayer he tenido el gozo de canonizar. Al encontrarme aquí con vosotros, queridos hermanos y hermanas, me siento muy cercano a todo el pueblo de Chile. Deseo que mi saludo llegue también a los que están espiritualmente unidos a esta gran fiesta de acción de gracias y de alabanza al Señor por la proclamación del nuevo santo. El objetivo de su vida fue ser otro Cristo. Así se comprende mejor su conciencia filial ante el Padre, su espíritu de oración, su hondo amor a María, su generosidad en darse totalmente, su entrega y servicio a los pobres. A la luz de la verdad del Cuerpo místico, experimentó el dolor ajeno como propio y esto lo impulsó a una mayor dedicación a los pobres, fundando para ellos el «Hogar de Cristo». Es hermoso que hoy esté aquí un grupo representativo de ese centro, dando testimonio del ambiente familiar que le imprimió nuestro santo y que sigue contando con la colaboración de tantas personas de buena voluntad. La vida del padre Hurtado invita a todos a la responsabilidad, pero especialmente a la santidad. Que san Alberto Hurtado interceda por todos, para que llevéis a vuestros hogares, comunidades eclesiales y ámbitos sociales, la luz que dio esplendor a su vida y gozo a su corazón».


Canonización Padre Hurtado
Canonización Padre Hurtado

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