Desde 1944, una obra inspirada en el amor de Cristo y en el compromiso con las personas más vulnerables.
En el Chile de mediados del siglo XX, miles de personas vivían en condiciones de pobreza y exclusión. En Santiago, niños y niñas sin hogar dormían bajo los puentes del río Mapocho, mientras numerosas familias llegaban a la capital en busca de mejores oportunidades.
En medio de esa realidad, San Alberto Hurtado sintió que no bastaba con mirar el sufrimiento de los demás. Era necesario acercarse, reconocer la dignidad de cada persona y hacer algo concreto por quienes más lo necesitaban.
Así nació el Hogar de Cristo: una obra que buscó transformar la solidaridad en acogida, cuidado y oportunidades para quienes habían quedado al margen de la sociedad.
Su historia es también la historia de miles de personas que, a lo largo de las décadas, han contribuido a mantener vivo el llamado del Padre Hurtado.
Una casa para quienes no tenían hogar
En octubre de 1944 se fundó el Hogar de Cristo. En diciembre se colocó la primera piedra de su primera casa, en calle Chorrillos, en Estación Central, destinada inicialmente a acoger a niños abandonados.
La iniciativa surgió de una convicción profunda: cada persona merece un hogar, respeto y una oportunidad para vivir con dignidad.
El Hogar de Cristo comenzó como una respuesta concreta a una realidad urgente. Con el tiempo, aquella primera casa se convirtió en el punto de partida de una obra que fue ampliando su acción para responder a nuevas necesidades sociales.
A lo largo de ocho décadas, el Hogar de Cristo ha ido ampliando sus ámbitos de acción, respondiendo a distintas formas de pobreza y exclusión social.
La partida de su fundador. El 18 de agosto de 1952 murió Alberto Hurtado. Para entonces, la casa madre ya funcionaba en Estación Central y existían talleres de oficios destinados a niños y jóvenes. Su legado continuaría inspirando el crecimiento de la institución.
En 1954 se creó la Funeraria Hogar de Cristo, buscando ofrecer servicios funerarios dignos a quienes más lo necesitaban. En 1959 comenzó el trabajo formal en vivienda, que dio origen a Fundación Vivienda en 1966. Ese mismo período vio nacer, en 1964, el primer hogar para adultos mayores en Conchalí.
La Sala Padre Hurtado comenzó a atender a personas con enfermedades terminales que habían sido rechazadas por hospitales. En 1985 se inició el trabajo con niños y jóvenes privados de libertad, y en 1989 nacieron los primeros talleres que darían origen a Súmate, orientados a la formación y la reinserción educativa.
En 1996 nacieron los programas de Rostros Nuevos, destinados a personas con discapacidad mental en situación de pobreza. En 2005 se creó Fundación Paréntesis, enfocada en personas con consumo problemático de alcohol y otras drogas que vivían en contextos de exclusión.
En 2019 comenzó Vivienda Primero, iniciativa que busca restituir el derecho a la vivienda a personas que han vivido durante largo tiempo en situación de calle, mediante una solución habitacional y acompañamiento social.
Súmate cumplió 30 años de trayectoria institucional en 2023. En 2024, el Hogar de Cristo participó en el trabajo de expertos convocados para proponer mejoras a la medición de la pobreza en Chile.
Fuente de los hitos: historia institucional del Hogar de Cristo. Las fechas y denominaciones deben revisarse con la institución antes de la publicación definitiva.
La pobreza y la exclusión social han cambiado con el tiempo. Hoy se expresan en realidades complejas, como la situación de calle, la falta de oportunidades educativas, la soledad, la discapacidad, las dificultades de acceso a una vivienda y las distintas formas de vulnerabilidad.
Frente a estos desafíos, el Hogar de Cristo ha ido adaptando sus respuestas, manteniendo el compromiso que inspiró a su fundador: acoger a quienes más lo necesitan y contribuir a que puedan vivir con dignidad e inclusión.
La historia de esta obra demuestra que la solidaridad no es una respuesta única ni definitiva. Es una tarea permanente que exige mirar la realidad, escuchar a las personas y actuar frente a sus necesidades.
El Hogar de Cristo es una de las expresiones más significativas del compromiso social de San Alberto Hurtado. Su fundación nació de una espiritualidad que reconoce a Cristo en cada persona, especialmente en quienes viven situaciones de abandono y sufrimiento. El llamado de San Alberto Hurtado sigue vigente: hacer de la solidaridad una forma cotidiana de vivir.
Conoce más sobre el Hogar de Cristo en su sitio web




